La brisa del Oracle Park fue testigo de un momento que quedará grabado en los libros de récords de las Grandes Ligas. Este viernes, ante la mirada de más de 32,000 aficionados, el dominicano Marcell Ozuna despachó su cuarto vuelacercas de la temporada 2026, una conexión que no fue un jonrón cualquiera: significó el número 300 en su ilustre trayectoria por las Mayores.
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Con este estacazo, el bateador designado de los Piratas de Pittsburgh no solo redondeó su cuenta de cuadrangulares, sino que también alcanzó la envidiable marca de los 1,650 imparables de por vida, consolidándose como uno de los bates latinos más consistentes de la última década.
El duelo: Ozuna vs. Ray
La acción estalló temprano en el encuentro. En la parte alta del segundo episodio, con el marcador aún en blanco, Ozuna se plantó en la caja de bateo para enfrentar al experimentado zurdo Robbie Ray. Tras verse en una cuenta comprometida de una bola y dos strikes, el "Oso" demostró por qué sigue siendo una amenaza en el lineup.
Ray intentó engañarlo con un slider bajito, buscando el borde de la zona de strike, pero Ozuna descifró el envío a la perfección. Con un swing potente y compacto, mandó la esférica profundamente hacia las gradas del jardín izquierdo, rompiendo el empate y desatando el júbilo en la caseta de los Piratas.
La anatomía del poder
Las métricas de Statcast confirmaron la violencia del impacto. El batazo de Ozuna salió disparado a una velocidad de 104.7 millas por hora, recorriendo una distancia de 365 pies. Si bien no fue el jonrón más largo de su carrera, la precisión y la fuerza de salida fueron suficientes para que nadie dudara de su destino desde que abandonó el madero.
Un lugar en la historia de las Mayores
Marcell Ozuna se encuentra actualmente transitando su decimocuarta temporada en el "Big Show", siendo esta su primera incursión con el uniforme de Pittsburgh. A pesar de que su inicio de campaña 2026 ha sido estadísticamente discreto —con un promedio de .193 y 33 ponches en 119 apariciones—, este hito de 300 jonrones sirve como un recordatorio de su peligrosidad.
Con un promedio vitalicio de .268 y 962 carreras impulsadas, Ozuna ahora apunta a la marca de las mil remolcadas, un objetivo que parece estar a la vuelta de la esquina. Para los Piratas, que el dominicano empiece a encontrar su ritmo de poder es la mejor noticia posible en su búsqueda por dominar la división.
