Los Chicago White Sox han decidido llevar su devoción por el Papa León XIV a un nuevo nivel. El equipo anunció que ampliará el homenaje al Sumo Pontífice, orgulloso nativo de Chicago y seguidor incondicional de la escuadra del South Side, convirtiendo una promoción exclusiva en un evento para toda la fanaticada.
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Un regalo para toda la feligresía
Originalmente, la entrega de las ya famosas "gorras papales" estaba reservada únicamente para quienes adquirieron boletos a través de un paquete temático especial. Sin embargo, ante la abrumadora demanda, los White Sox anunciaron que el próximo 11 de agosto, durante el encuentro contra los Cincinnati Reds, todos los asistentes que ingresen al estadio recibirán este artículo de colección.
“Los aficionados han hablado y, a diferencia de otras promociones de edición limitada, creemos que todos deberían tener la oportunidad de llevarse a casa el gorro papal de los White Sox”, afirmó Brooks Boyer, director de ingresos y marketing del club. “Es una forma creativa de honrar a uno de nuestros seguidores más ilustres”.
Diseño con sello celestial
El artículo promocional no es una gorra convencional: tiene la estructura de una mitra papal (el tocado litúrgico), pero luce con orgullo el logotipo de los White Sox en el centro. Para compensar a los seguidores que compraron el paquete especial por adelantado, el equipo confirmó que, además de la mitra, recibirán un obsequio conmemorativo adicional que aún no ha sido revelado.
Un hincha en la gloria de 2005
La relación del Papa León XIV —anteriormente conocido como Robert Prevost— con el equipo no es una cuestión de relaciones públicas, sino de auténtica pasión deportiva. El pontífice estuvo presente en el juego inaugural de la Serie Mundial de 2005, donde fue testigo de la victoria 5-3 sobre los Houston Astros, el primer paso de una barrida histórica que terminó con una sequía de títulos que databa de 1917.
Como parte de este tributo continuo, en mayo pasado se develó una instalación gráfica en el Guaranteed Rate Field, ubicada cerca del asiento que ocupó aquel día. La obra muestra al Papa saludando junto a una captura de la transmisión original, donde se le ve disfrutando del juego con su amigo Ed Schmit y su nieto, Eddie.
Pasión que rompe el protocolo
El fervor de León XIV por los "patiblancos" ha dejado momentos memorables incluso dentro de los muros del Vaticano. El año pasado, el Papa rompió el estricto protocolo al dejarse ver con una gorra del equipo, y su sentido del humor respecto a la rivalidad local de Chicago sigue intacto.
En octubre pasado, al escuchar a alguien gritar "¡Vamos, Cubs!", el pontífice respondió con un espontáneo y contundente: "¡Perdieron!". Más recientemente, fue captado levantando el pulgar en señal de aprobación cuando un peregrino exclamó: "¡Dios bendiga a los White Sox!".
Con esta promoción masiva, el equipo no solo celebra a un líder religioso, sino a un hombre que, a pesar de sus responsabilidades globales, nunca olvidó sus raíces ni sus colores.
