La estrella de los Mets de Nueva York, Francisco Lindor, realizó su tan esperado debut en la Liga de la Toronja este domingo por la tarde. Tras semanas de incertidumbre y una rehabilitación meticulosa, el campocorto boricua dio el primer paso firme para asegurar su presencia en el Día Inaugural, demostrando que su recuperación marcha a ritmo de Grandes Ligas.
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En la victoria de los metropolitanos sobre los Toronto Blue Jays, en un compromiso que se vio acortado por la lluvia, Lindor disputó cuatro entradas en las que se fue de 3-1 con un sencillo. Más allá de la estadística, la noticia principal fue su movilidad y la respuesta de su mano izquierda tras el contacto.
Una prueba superada tras el quirófano
Tras el encuentro, Lindor se mostró visiblemente aliviado y satisfecho con las sensaciones en el terreno. "Fue una experiencia realmente buena", confesó a los medios. "Me sentí prácticamente como siempre y terminé el partido sin lesiones. En general, fue un buen día para mí. Agradezco a los preparadores físicos; me han motivado durante mucho tiempo para estar aquí hoy".
El camino de regreso no ha sido sencillo. Lindor se sometió a una cirugía para remover el hueso ganchoso el pasado 11 de febrero, una lesión que suele ser traumática para los bateadores debido a que afecta directamente el agarre del bate. Recientemente, el campocorto había intensificado su preparación enfrentando lanzamientos en vivo del relevista AJ Minter, pero la intensidad de un juego real era el examen definitivo.
El reto de los nervios y el tejido blando
A pesar de la satisfacción del debut, Lindor es realista sobre las secuelas de una intervención de este tipo. El jugador explicó que habrá momentos en los que todavía sienta molestias en la zona de la muñeca, algo que los médicos le advirtieron desde el primer día.
"Se extrajo un hueso y hay muchos nervios y tejidos blandos en esa zona. Habrá momentos en los que lo sentiré, pero hoy pude jugar las cuatro entradas que debía y tener los tres turnos al bate correspondientes. Es un paso positivo", señaló el veterano, quien además destacó que ha contado con el asesoramiento de su compañero Francisco Álvarez, quien ya pasó por una cirugía similar y le ha guiado sobre qué esperar durante el proceso de sanación.
Potencia intacta: El veredicto de Carlos Mendoza
Una de las mayores preocupaciones del cuerpo técnico era si la cirugía restaría potencia al swing de Lindor. Sin embargo, el mánager Carlos Mendoza disipó cualquier duda al resaltar la "agresividad" de su jugador estelar. Mendoza destacó que el boricua registró conexiones con velocidades de salida impresionantes, alcanzando las 108 mph en un batazo de foul y promediando más de 104 mph en sus contactos en juego.
"Se veía de lo más normal. Sin titubear", afirmó Mendoza. "Simplemente se desataba en el plato. Es bueno verlo impactar la pelota con esa fuerza porque sé que era la pregunta que muchos se hacían".
Por su parte, Lindor fue enfático al asegurar que no cree necesitar tiempo extra para recuperar su poder. "Me siento bien ahora mismo. Pasé toda la pretemporada intentando batear la pelota a gran velocidad y hoy lo logré dos veces. Solo necesito un buen swing y el lanzamiento adecuado", sentenció el campocorto, quien mantiene su promesa de jugar todos los partidos de la temporada regular sin necesidad de días de descanso preventivos.