Los Marlins de Miami tomaron una decisión contundente este domingo justo antes de enfrentarse a los Gigantes de San Francisco. La gerencia anunció oficialmente que el infielder Christopher Morel fue designado para asignación. Este movimiento marca el final de una breve y frustrante etapa para el jugador dentro de la organización de la Florida.
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Las lesiones apagaron el poder ofensivo
Morel llegó a Miami durante la pretemporada con un contrato de un año y dos millones de dólares. El equipo esperaba que el pelotero de 26 años aportara su característico poder con el madero. Sin embargo, las lesiones y un bajo rendimiento complicaron su panorama general. En 22 juegos disputados, apenas promedió .162 al bate, sin conectar cuadrangulares, y no veía acción desde el 10 de junio.
Todo comenzó con el pie izquierdo al sufrir una lesión en el oblicuo durante la práctica de bateo previa al Día Inaugural. Aunque fue activado a finales de abril, la inactividad le pasó factura y nunca logró afianzarse en la alineación titular del equipo. Su mala racha ofensiva empeoró hasta que la directiva decidió que era momento de prescindir de sus servicios.
Respeto profesional y ajustes en el roster
A pesar de los malos resultados deportivos, Clayton McCullough, mánager de los Marlins, destacó la ética de trabajo del jugador. "Chris es un verdadero profesional. Se comportó muy bien durante su difícil etapa aquí y le deseo lo mejor", expresó. El piloto reconoció que tenían la esperanza de que Morel recuperara la brillante forma que mostró con los Cachorros entre 2022 y 2023.
Finalmente, el estratega lamentó que la lesión inicial redujera drásticamente las oportunidades del pelotero para demostrar su talento este año. Mientras Morel deberá definir su próximo destino en las Grandes Ligas tras su paso previo por Chicago y Tampa Bay, los Marlins aprovecharon el movimiento para activar al jardinero Griffin Conine desde la lista de lesionados.
