La relación entre Nick Castellanos y los Filis de Filadelfia se había deteriorado mucho antes de que el jardinero decidiera llevar una cerveza al dugout en Miami el pasado junio. Sin embargo, ese acto de insubordinación —sumado a otros roces esa misma noche en el LoanDepot Park— selló su destino.
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Este jueves, la organización anunció que dejará en libertad a su jardinero derecho de 100 millones de dólares. Aunque a Castellanos aún se le deben 20 millones por la temporada 2026, los Filis han decidido pagarle la totalidad del contrato con tal de que se marche.
Un divorcio anunciado
“Creo que todos sentimos que lo mejor era tener un cambio de escenario”, declaró Dave Dombrowski, presidente de operaciones de béisbol de los Filis, desde el BayCare Ballpark.
No es un secreto que la directiva intentó canjear a Castellanos durante las últimas dos temporadas bajas. El objetivo era refrescar tanto la alineación como el ambiente en el vestuario, pero el escaso interés de otros equipos por su contrato y su rendimiento defensivo estancó las negociaciones. Entonces, ocurrió lo de Miami.
El incidente del 16 de junio
Aquella noche, los Filis lideraban 3-1 contra los Marlins al llegar a la baja de la octava entrada. El mánager Rob Thomson decidió sacar a Castellanos del juego por motivos defensivos, un movimiento que anteriormente se había negado a hacer, pero que consideró necesario para asegurar la victoria.
La reacción de Castellanos fue incendiaria. Según una carta publicada por el propio jugador en Instagram, tras ser retirado del encuentro, llevó una cerveza al dugout. Fuentes cercanas al equipo aseguran que Castellanos confrontó duramente a Thomson y a otros entrenadores, cuestionando su autoridad y su derecho a limitarle el tiempo de juego.
“Me senté junto a Rob y le hice saber que demasiada flexibilidad en algunas áreas y restricciones demasiado estrictas en otras no nos ayudan a ganar”, escribió el jugador. En el mismo texto, agradeció irónicamente a sus compañeros y al coach Howie Kendrick por quitarle la cerveza de las manos antes de que pudiera beberla.
Rendimiento vs. indisciplina
Aunque Castellanos se disculpó posteriormente con la gerencia, el daño ya era irreversible. Tras el incidente, fue enviado a la banca y terminó la temporada en un rol secundario de "pelotón" junto a Max Kepler.
Al finalizar la campaña, Dombrowski confirmó que no hubo intentos de reconciliación. El invierno volvió a traer intentos de canje que no llegaron a ningún puerto, dejando el despido como la única vía de escape para el equipo.
Los números que no lo salvaron
Más allá de su actitud, las estadísticas tampoco justificaban el drama extradeportivo. La temporada pasada, Castellanos bateó para .250 con 17 jonrones y 72 impulsadas, logrando un OPS de .694, cifras discretas para un jugador de su estatus.
En sus cuatro temporadas en Filadelfia, mantuvo un promedio de .260 y un OPS+ de 100, lo que lo define matemáticamente como un bateador promedio para los estándares de la liga. El golpe final lo da su defensa: su estadística de Outs Above Average (OAA) fue de -32, situándolo en el puesto 261 entre 267 defensores calificados, una de las peores métricas en todas las Grandes Ligas.
