Mark Cuban, el rostro más reconocible de los Dallas Mavericks durante décadas, ha dejado claro que su relación con los actuales propietarios del equipo es, en el mejor de los casos, gélida. Durante una reciente aparición en el podcast Intersections, el empresario de 67 años confesó que, si pudiera volver atrás, cambiaría el destino de la franquicia que ayudó a construir.
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Un divorcio empresarial con sabor amargo
En diciembre de 2023, Cuban sacudió el mundo de la NBA al vender su participación mayoritaria a las familias Adelson y Dumont por una cifra astronómica de 3.500 millones de dólares. Aunque la transacción parecía el movimiento perfecto para un hombre que buscaba diversificar sus activos, el resultado emocional ha sido muy distinto.
"No me arrepiento de haber vendido", aclaró Cuban en la entrevista. "Me arrepiento de a quién se lo vendí. Cometí muchos errores en el proceso, y ahí lo dejo".
El dilema del heredero
Una de las revelaciones más humanas de Cuban fue el motivo real detrás de la venta. A diferencia de otros propietarios que sueñan con crear dinastías familiares, Mark quería alejar a sus hijos de la toxicidad que a veces rodea al deporte profesional.
Con sus hijos ya en edad adulta y con intenciones de involucrarse en la gestión de los Mavs, Cuban tomó una decisión radical: "Yo no quería que lo hicieran". Según el empresario, ser el dueño de un equipo deportivo te convierte en el blanco de críticas desmedidas; si el equipo falla, pasas a ser "la peor persona del planeta", un peso que no deseaba para su descendencia.
El punto de quiebre
El verdadero conflicto estalló en el área deportiva. Cuban vendió bajo la premisa de que mantendría el control sobre las operaciones de baloncesto, pero la realidad contractual fue otra. La autoridad recayó en Patrick Dumont, quien no tardó en ejercer su poder de manera drástica.
La herida sigue abierta tras lo ocurrido en febrero de 2025, cuando Dumont aprobó el traspaso de la superestrella Luka Doncic a Los Angeles Lakers. Para Cuban, quien consideraba a Doncic el pilar inamovible de la franquicia, el movimiento fue una traición a la identidad del equipo. Lo más humillante para el exdueño mayoritario fue la forma en que se enteró: no fue consultado, sino que recibió una llamada del entonces gerente general, Nico Harrison, informándole que el trato ya estaba cerrado.
El futuro de los Mavericks bajo la sombra de Cuban
A pesar de su evidente molestia y de haber sido desplazado del centro de decisiones, Cuban aún retiene el 27% de las acciones de los Mavericks. Sin embargo, su rol actual parece ser más el de un asesor ignorado que el de un arquitecto deportivo.
Esta situación deja a la afición de Dallas en una posición incómoda: viendo cómo su líder histórico critica abiertamente a la directiva mientras el equipo intenta reconstruirse tras la salida de su máximo referente hacia California.
