Donald Trump marcará un hito histórico. El mandatario se convertirá en el primer presidente de Estados Unidos en ejercicio que asiste a un partido de las Finales de la NBA, cuando haga acto de presencia en el tercer juego de la serie entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs; lo que ha desatado un operativo logístico sin igual en la ciudad.
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El emblemático Madison Square Garden se ha blindado por completo para recibir al mandatario, alterando por completo la dinámica del evento.
Controles extremos para los fanáticos
El Servicio Secreto y el Departamento de Policía de Nueva York han desplegado un enorme perímetro de seguridad que abarca varias calles a la redonda. Para los aficionados, acceder al recinto será una odisea muy similar a atravesar los estrictos controles de la TSA en un aeropuerto.
Se exigió al público llegar con dos horas de anticipación, pasar por múltiples detectores de metales y acatar una estricta política de "cero bolsos".
El tenso ambiente en los alrededores del estadio recuerda más a las aglomeraciones y restricciones de Año Nuevo en Times Square.
El historial de Trump en eventos deportivos
No es la primera vez que la asistencia de Donald Trump a un recinto deportivo genera este nivel de disrupción y demoras. Durante su mandato, sus apariciones públicas han provocado fuertes dolores de cabeza para los espectadores habituales de grandes torneos.
Un ejemplo claro ocurrió en la final del US Open del año pasado entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner en la ciudad de Nueva York. En aquella ocasión, miles de personas se perdieron el inicio del encuentro por los exhaustivos filtros de seguridad instalados frente al palco presidencial.
Alteraciones en la fiebre neoyorquina
La visita de Trump obligó a cancelar la tradicional reunión de fanáticos en las afueras del estadio, donde multitudes veían el juego en pantallas gigantes.
Jessica Tisch, comisionada de policía, explicó que esta medida excepcional es exclusiva para este encuentro y se reanudará en el cuarto partido.
Esta histórica racha de los Knicks, que buscan su primer título desde 1973, tiene a la ciudad paralizada y a los seguidores sedientos de celebraciones. Ante el fuerte cordón de seguridad, la fiesta oficial se tuvo que trasladar a varias cuadras de distancia, reubicándose en el céntrico Bryant Park.
