Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 han sido testigos de un evento sin precedentes que ha redefinido los límites del patinaje artístico. Durante la jornada del fin de semana, el estadounidense Ilia Malinin, de 21 años de edadla realizó un salto mortal (backflip) que paralizó al planeta.
El patinador estadounidense dejó una marca imborrable en estos JJOO con una rutina que muchos ya califican como la mejor de todos los tiempos. Malinin, fiel a su reputación de innovador, no solo presentó una dificultad técnica inalcanzable para sus competidores, sino que se convirtió en el protagonista del momento más electrizante del evento con el backflip.
En junio de 2024, la Unión Internacional de Patinaje levantó la prohibición, aunque sin otorgar puntos específicos por el backflip debido a su complejidad.
Con el fin de la prohibición, el estadounidense aprovechó para elevar la dificultad de su actuación y aseguró la medalla de oro para Estados Unidos con un total de 200,03 puntos.
Una maniobra prohibida
El salto mortal, conocido por su espectacularidad y riesgo extremo al aterrizar sobre una sola cuchilla, fue declarado ilegal por las autoridades del patinaje en 1976. Durante 50 años, cualquier atleta que se atreviera a realizarlo enfrentaba deducciones severas de puntos, lo que relegó la maniobra a exhibiciones fuera de competencia.
Sin embargo, la reciente flexibilización de las normativas ha permitido que este "movimiento prohibido" regrese al escenario competitivo más grande del mundo.