Los Chicago Bears están cada vez más cerca de definir la ubicación de su nuevo y moderno hogar definitivo. Actualmente, la franquicia centra todos sus esfuerzos en construir un ambicioso estadio en la localidad de Hammond, Indiana. Se pudo conocer que el equipo ya completó la revisión de un terreno conocido como Lost Marsh y que evalúa otra opción en Wolf Lake Terminal.
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De acuerdo con las informaciones suministradas por la empresa local, la gerencia de los osos no descarta la posibilidad de combinar ambas ubicaciones para desarrollar un complejo de primer nivel.
Kevin Warren, presidente del equipo, confirmó que el enfoque absoluto está en este proyecto de uso mixto en suelo de Indiana. Por ende, las reuniones con el estado de Illinois han pasado a un plano netamente secundario.
La identidad de Chicago se mantiene
A pesar del inminente cruce de la frontera estatal, la directiva dejó claro que el equipo no sufrirá modificaciones de identidad. "Seguiremos siendo los Chicago Bears", garantizó enfáticamente el presidente de la franquicia, George McCaskey.
McCaskey entiende perfectamente la ansiedad de los fanáticos ante la idea de salir de Illinois, su casa desde 1920. Sin embargo, aseguró que el trayecto hacia el noroeste de Indiana es sumamente corto y fácil de transitar.
La promesa de la gerencia es que el nuevo recinto compensará cualquier incomodidad inicial con una experiencia inigualable. Confían en que la afición se adaptará rápidamente al disfrutar de instalaciones verdaderamente vanguardistas.
El peso de la burocracia política
El giro estratégico hacia Indiana no es casualidad; responde a los duros obstáculos financieros encontrados en su estado natal. Las propuestas para obtener incentivos fiscales en Illinois quedaron totalmente estancadas en la legislatura estatal.
En contraste, el estado de Indiana ha mostrado una gran disposición para recibir a la icónica franquicia de la NFL. Un comité gubernamental ya aprobó la creación de una autoridad local para financiar y arrendar el futuro recinto deportivo.
"Tenemos que afrontar las circunstancias reales", sentenció McCaskey al referirse a la falta de apoyo en Illinois. La paciencia parece haberse agotado tras años de cabildeo político sin resultados concretos.
Atrás quedan los planes frustrados
La búsqueda de una nueva sede ha sido un largo camino lleno de giros de guion y fuertes desembolsos para los Bears. Inicialmente, invirtieron 197 millones de dólares en Arlington Heights para construir un colosal domo de cinco mil millones.
Posteriormente, evaluaron la idea de transformar el Museum Campus de Chicago, justo al lado del actual Soldier Field. Ninguno de estos planes logró el consenso económico y burocrático necesario para materializarse con éxito.
Con un contrato vigente en Soldier Field hasta 2033 (que pueden rescindir pagando una multa), Indiana luce como la vía más segura. Las negociaciones fluyen a diario y el equipo asegura que se tomará el tiempo necesario para sellar el mejor acuerdo.