Los Seattle Seahawks comenzaron una nueva etapa fuera de los terrenos de juego. La franquicia, que viene de conquistar el Super Bowl LX, dejó oficialmente atrás la administración del patrimonio de Paul Allen para pasar a manos de un nuevo grupo de propietarios.
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La operación quedó cerrada este jueves, después de que los dueños de la NFL aprobaran por unanimidad la venta el pasado 26 de agosto. Con un valor de 9.612 millones de dólares, se convirtió en la compra más costosa en la historia de la liga.
La familia Khosla toma el control
El grupo encabezado por Vinod Khosla, su esposa Neeru Khosla y su hijo Neal Khosla asumió oficialmente el control de los Seahawks. Vinod será el presidente del consejo, Neeru ejercerá como propietaria controladora y presidenta de la Seahawks Charitable Foundation, mientras que Neal ocupará el cargo de vicepresidente.
“Estamos honrados y entusiasmados por comenzar este nuevo capítulo”, expresó la familia Khosla, que aseguró que buscará construir sobre el legado dejado por Paul Allen y mantener la conexión de la franquicia con sus aficionados y el Pacífico Noroeste.
El nuevo grupo también incluye a otros inversionistas como Mark Stevens, la familia Aramburuzabala, Val Blavatnik, Sheryl Sokoloff, Gonzalo Hevia Baillères, Jesse van der Werf, Samir Kaul, Sunny Gupta, Nader Naini, Penny Pritzker, Carlyle, Dynasty Equity y Sixth Street.
Un cambio de era para los campeones
La venta pone fin a la etapa iniciada por el patrimonio de Paul Allen, quien falleció en 2018. Su patrimonio comenzó formalmente el proceso para vender la franquicia en febrero de este año, antes de alcanzar el acuerdo con la familia Khosla en julio.
La presentación oficial de los nuevos propietarios tendrá lugar el miércoles 9 de septiembre en Lumen Field, justo antes de que los Seahawks comiencen la defensa de su campeonato frente a los New England Patriots, en una reedición del Super Bowl LX.
Así, Seattle afrontará la nueva temporada con una doble novedad: la defensa del título conquistado el pasado curso y el inicio de una era bajo una propiedad que acaba de protagonizar la venta más cara de la historia de la NFL.