El contundente dominio de Canadá dejó una de las imágenes más tensas de la jornada mundialista. Con un aplastante 6-0 a favor y Catar jugando con nueve hombres, el final del encuentro se descontroló por completo. El árbitro añadió nueve minutos de descuento, prolongación que cayó pésimo en un banquillo asiático totalmente liquidado.
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Lejos de congelar el balón para que el tiempo se agotara, los canadienses decidieron seguir atacando sin piedad. Esta actitud implacable y el desgaste del partido fueron la chispa que encendió la furia del técnico español Julen Lopetegui.
El choque directo entre Lopetegui y Marsch
Ante la insistencia ofensiva rival, Lopetegui no dudó en recriminarle fuertemente la acción a su homólogo, Jesse Marsch. El español consideró que seguir buscando el arco en ese dramático contexto era una total falta de compañerismo deportivo. Tras el pitido final, el tenso reclamo entre ambos estrategas casi desata un enfrentamiento físico generalizado.
Contagiados por la tensión de su técnico, los jugadores cataríes también buscaron explicaciones agresivas sobre el terreno de juego. Por su parte, lejos de calmar los ánimos, Marsch celebró eufóricamente señalando a la grada los seis goles de diferencia.
El hermetismo en las ruedas de prensa
La evidente hostilidad se hizo palpable durante el tradicional y frío saludo final entre los directores técnicos. Al ser cuestionado por la prensa sobre este duro intercambio de palabras, Lopetegui prefirió guardar un hermetismo absoluto. "Eso queda entre él y yo", sentenció el estratega, negándose rotundamente a revelar los detalles de la acalorada discusión.
Minutos antes, el propio seleccionador estadounidense de Canadá también había evadido profundizar sobre el tema en su comparecencia. Sin embargo, Lopetegui dejó un mensaje claro advirtiendo que el fútbol jamás debería terminar con los banquillos al borde de los golpes.
Catar busca pasar la página
Más allá del fuerte altercado en las bandas, el seleccionador de Catar intentó centrar la atención en el aspecto deportivo. Lopetegui pidió a sus dirigidos levantarse anímicamente para afrontar como "una final" su próximo compromiso ante Bosnia y Herzegovina.
"Todo lo que podía salir mal, salió mal", resumió el estratega sobre la fatídica combinación de expulsiones, lesiones y goles. Reconociendo la amplia superioridad táctica canadiense, concluyó que su única prioridad ahora mismo es recuperar mentalmente a sus futbolistas.
