El destino del fútbol suele ser caprichoso, poético y, en ocasiones, increíblemente cruel. Este lunes 22 de junio de 2026, el mundo del deporte se paralizó para conmemorar exactamente cuatro décadas de aquella tarde mágica de 1986 en la que Diego Armando Maradona firmó su inmortal doblete ante Inglaterra. La mesa estaba servida para otra jornada histórica de tintes albicelestes: Lionel Messi se plantaba frente al punto de penal con la oportunidad dorada de marcar el gol que lo consagraría como el máximo artillero en solitario en la historia de las Copas del Mundo.
NOTAS RELACIONADAS
Sin embargo, el guion dio un vuelco dramático que nadie en el estadio pudo prever. El disparo de Lionel Messi no terminó en el fondo de la red, desatando la incredulidad de millones de fanáticos. En lugar de alcanzar la cima del olimpo goleador en esta cita mundialista, la ejecución errada ante la selección de Austria transformó la fiesta en una paradoja estadística, dejando una de las postales más impactantes y agridulces en la legendaria carrera del capitán argentino.
Lionel Messi se convierte en el jugador con más penales fallados en Mundiales
El fallo desde los once pasos convirtió a Lionel Messi en el futbolista con más penales errados (3) en toda la historia de la Copa del Mundo, superando la marca del ghanés Asamoah Gyan, quien falló dos entre las ediciones de 2006 y 2010. Este tropiezo reaviva los fantasmas del pasado para el diez, sumándose al penal que le detuvo Hannes Halldórsson en el amargo debut de Rusia 2018 frente a Islandia, y al disparo que el polaco Wojciech Szczęsny le desvió en la fase de grupos de Qatar 2022.
A pesar de la pesada losa numérica que significa este récord negativo, la figura del astro sigue estando más allá del bien y del mal para los analistas de este deporte. El fútbol moderno demuestra que incluso los mitos vivientes son humanos y están expuestos a la presión del error bajo los tres palos. Con el torneo aún en marcha en este 2026, la gran incógnita será ver cómo el genio redefine su juego para sacudirse este trago amargo y guiar a los suyos hacia la redención.