La voz de los protagonistas ha empezado a resonar con fuerza en el Mundial 2026, y esta vez ha sido el capitán de los Países Bajos, Virgil van Dijk, quien ha puesto sobre la mesa un tema que genera fricción entre el espectáculo deportivo, las pausas de hidratación obligatorias (cooling breaks).
NOTAS RELACIONADAS
En unas declaraciones contundentes, el zaguero neerlandés cuestionó la automatización de estas pausas en todos los encuentros, sugiriendo que el criterio deportivo ha quedado supeditado a los intereses televisivos.
"No me gustan. Estuve viendo casi todos los partidos y van siempre a los comerciales. Tampoco creo que esté bueno para los espectadores", afirmó.
Tema incómodo para la FIFA
Asimismo, también confesó que deberían utlizarse solo cuando es necesario, "si realmente hace calor, obvio que está bien incluirlas, pero hay que ver cada caso por separado. Ya creo que he dicho demasiado sobre el tema".
Sus palabras ponen el foco en un debate creciente dentro del fútbol profesional, el equilibrio entre la salud de los jugadores (que en condiciones de calor extremo requieren hidratación) y el derecho del aficionado a disfrutar de un espectáculo deportivo ininterrumpido.
La crítica de una figura de la talla de Van Dijk añade presión a los organizadores del Mundial 2026, quienes deberán evaluar si el protocolo actual está cumpliendo con su objetivo original o si se ha convertido simplemente en una herramienta de marketing que está restando dinamismo a la máxima cita del fútbol.
