El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha decidido suavizar las restricciones de viaje impuestas a la selección de Irán. A partir de ahora, el equipo asiático podrá ingresar a territorio estadounidense dos días antes de su próximo compromiso mundialista en Seattle.
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Un portavoz de la Federación Iraní de Fútbol confirmó que la plantilla abandonará su sede en Tijuana, México, este mismo miércoles. Andrew Giuliani, director del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la FIFA, señaló que esta medida de flexibilidad ya estaba contemplada.
Giuliani explicó que, tras evaluar el éxito operativo de los traslados previos, decidieron otorgar este día extra. La decisión busca mitigar el desgaste provocado por un viaje mucho más largo, y coincide con recientes diálogos diplomáticos entre ambos países.
El desgaste de una agenda ajustada
Desde el inicio del torneo, la delegación iraní ha expresado su molestia por las severas limitaciones logísticas. Originalmente, solicitaron jugar su fase de grupos en México por mayor afinidad diplomática, y se vieron obligados a instalar su campamento en Tijuana.
En sus primeros duelos en Los Ángeles, solo se les permitió cruzar la frontera el día anterior al juego. El seleccionador Amir Ghalenoei subrayó que esto representó una enorme desventaja, dejándolos con menos de 24 horas de preparación táctica y descanso.
"Necesitamos recuperarnos más que nada; las condiciones han sido extremadamente difíciles", expresó Ghalenoei tras el empate sin goles ante Bélgica. Además, el equipo sufrió demoras de hasta cinco horas en la aduana durante vuelos que habitualmente son muy cortos.
La búsqueda de igualdad deportiva
Si bien las normas de la FIFA dictan viajar un día antes del partido, el reglamento contempla excepciones claras. Irán argumentó que el extenso trayecto de casi 2.000 kilómetros hasta Seattle justificaba plenamente un margen mayor para la aclimatación física.
Alireza Jahanbakhsh, figura del combinado iraní, alzó la voz ante los medios para exigir un trato equitativo y justo. "No pedimos mucho, solo el mismo procedimiento que reciben las otras 47 selecciones participantes", declaró el jugador mostrando cierta frustración.
Esta petición deportiva choca inevitablemente con la tensión política internacional. Recientemente, Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional estadounidense, acusó a Irán de intentar infiltrar a un individuo vinculado a la Guardia Revolucionaria en su delegación.
Tensiones fuera de la cancha
La Federación Iraní de Fútbol rechazó categóricamente las acusaciones de infiltración estadounidense, calificándolas de ser una "mentira flagrante e innegable". Mientras tanto, la incertidumbre logística también rodea a Egipto, el próximo rival de los iraníes en este crucial duelo.
Aún no se sabe si el cuadro egipcio también recibirá el permiso para llegar a Seattle con dos días de anticipación. Tras vencer a Nueva Zelanda en Vancouver, solicitaron un vuelo directo, pero la FIFA lo denegó alegando falta de recursos de seguridad.
Como resultado, Egipto tuvo que regresar a su campamento base en Spokane, Washington, situado a unos 45 minutos en avión de Seattle. Hasta el momento, la selección africana no ha emitido comentarios oficiales sobre esta complicada situación de itinerario.