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Miércoles 27 de Enero de 2021

Fórmula 1

La llegada de Leclerc terminó de condenar la salida de Vettel / Foto cortesía
La llegada de Leclerc terminó de condenar la salida de Vettel / Foto cortesía
Fórmula 1

Sebastian Vettel y Ferrari, un sueño que se convirtió en pesadilla

Domingo 20| 10:09 am


Una era llegó a su fin. Tras cinco años de relación, Sebastian Vettel corrió su última carrera como
piloto de Ferrari y las sensaciones generales no le favorecen.

Llegó a la Scuderia como si del salvador se tratase, avalado por un tetracampeonato que lo hizo
leyenda con Red Bull Racing. Era el fichaje con el que todo seguidor del Cavallino Rampante
soñaba, tanto por lo hecho con mérito propio, como por las similitudes que en aquel entonces se
encontraban entre él y el legendario Michael Schumacher.

Lamentablemente para él, le tocó padecer que su etapa en Ferrari coincidiera con la era Mercedes
con Lewis Hamilton encabezando el proyecto. Un piloto con garra, ambicioso, insaciable, armado
con un poderoso monoplaza; solo puede significar una cosa: dominio mundial, literalmente.

Sin embargo, más allá de tener que competir con Hamilton y su arsenal de flechas plateadas,
Vettel quedó muy a deber con los tifosi. Falto de carácter, de pasión, de hambre; no fue capaz de
lucir el color rojo.

Opacado por el último gran campeón que tuvo Ferrari (2007). Kimi Raikkonen regresó a Maranello
en 2014 con un rol secundario y allí permaneció hasta la temporada 2018. Sin embargo, a pesar de
que su rol era secundario y todo el mundo sabía que el primer piloto era Vettel, la mayoría de las
veces las sensaciones eran otras. La razón es que Kimi tiene tanta garra y es demasiado piloto para
ser el número dos de alguien que no asume su rol.

Sebastian Vettel, no solo se vio opacado por Raikkonen –que ciertamente tenía a su favor el título
de 2007–, sino que no fue capaz de llenar el asiento que dejó Fernando Alonso. No conforme con
eso, la llegada de un jovencísimo Charles Leclerc terminó de condenarlo.

El joven monegasco llegó desde Sauber, en un cambio por Raikkonen, convirtiéndose en el
segundo piloto más joven de Ferrari. Pese a que Vettel seguía siendo el primer piloto, todo eso se quedaba en el papel, pues en la pista Leclerc decía otra cosa. Considerablemente más rápido y hábil que el ya veterano alemán, con un desparpajo y un desplazamiento brutal.

Poco a poco entre el talento y la personalidad que derrochaba Leclerc y los errores (a veces de
novato) y la falta de actitud y ganas de Vettel, se fue confirmando lo que todo el mundo sabía pero
que solo algunos se atrevían a decir: Ferrari tenía un nuevo Número Uno. El piloto teutón no pudo
con la presión de Charles y eso provocó diferencias internas en la escudería.

Ya terminada la temporada, Charles Leclerc es el presente y el futuro de Ferrari –quizás hasta que
llegue la hora de Mick, el legítimo heredero– y su escudero es alguien que promete no
conformarse con ser el número dos, el español Carlos Sainz. Mientras tanto, Vettel se despidió con
más penas que glorias y se prepara para enfundarse el overol de Aston Martin.

Fórmula 1

La llegada de Leclerc terminó de condenar la salida de Vettel / Foto cortesía
La llegada de Leclerc terminó de condenar la salida de Vettel / Foto cortesía
Fórmula 1

Sebastian Vettel y Ferrari, un sueño que se convirtió en pesadilla

Domingo 20| 10:09 am

Una era llegó a su fin. Tras cinco años de relación, Sebastian Vettel corrió su última carrera como
piloto de Ferrari y las sensaciones generales no le favorecen.

Llegó a la Scuderia como si del salvador se tratase, avalado por un tetracampeonato que lo hizo
leyenda con Red Bull Racing. Era el fichaje con el que todo seguidor del Cavallino Rampante
soñaba, tanto por lo hecho con mérito propio, como por las similitudes que en aquel entonces se
encontraban entre él y el legendario Michael Schumacher.

Lamentablemente para él, le tocó padecer que su etapa en Ferrari coincidiera con la era Mercedes
con Lewis Hamilton encabezando el proyecto. Un piloto con garra, ambicioso, insaciable, armado
con un poderoso monoplaza; solo puede significar una cosa: dominio mundial, literalmente.

Sin embargo, más allá de tener que competir con Hamilton y su arsenal de flechas plateadas,
Vettel quedó muy a deber con los tifosi. Falto de carácter, de pasión, de hambre; no fue capaz de
lucir el color rojo.

Opacado por el último gran campeón que tuvo Ferrari (2007). Kimi Raikkonen regresó a Maranello
en 2014 con un rol secundario y allí permaneció hasta la temporada 2018. Sin embargo, a pesar de
que su rol era secundario y todo el mundo sabía que el primer piloto era Vettel, la mayoría de las
veces las sensaciones eran otras. La razón es que Kimi tiene tanta garra y es demasiado piloto para
ser el número dos de alguien que no asume su rol.

Sebastian Vettel, no solo se vio opacado por Raikkonen –que ciertamente tenía a su favor el título
de 2007–, sino que no fue capaz de llenar el asiento que dejó Fernando Alonso. No conforme con
eso, la llegada de un jovencísimo Charles Leclerc terminó de condenarlo.

El joven monegasco llegó desde Sauber, en un cambio por Raikkonen, convirtiéndose en el
segundo piloto más joven de Ferrari. Pese a que Vettel seguía siendo el primer piloto, todo eso se quedaba en el papel, pues en la pista Leclerc decía otra cosa. Considerablemente más rápido y hábil que el ya veterano alemán, con un desparpajo y un desplazamiento brutal.

Poco a poco entre el talento y la personalidad que derrochaba Leclerc y los errores (a veces de
novato) y la falta de actitud y ganas de Vettel, se fue confirmando lo que todo el mundo sabía pero
que solo algunos se atrevían a decir: Ferrari tenía un nuevo Número Uno. El piloto teutón no pudo
con la presión de Charles y eso provocó diferencias internas en la escudería.

Ya terminada la temporada, Charles Leclerc es el presente y el futuro de Ferrari –quizás hasta que
llegue la hora de Mick, el legítimo heredero– y su escudero es alguien que promete no
conformarse con ser el número dos, el español Carlos Sainz. Mientras tanto, Vettel se despidió con
más penas que glorias y se prepara para enfundarse el overol de Aston Martin.

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