Michael Schumacher reescribió la historia de la Fórmula 1 y del automovilismo mundial. El alemán, con una conducción de sobreviraje clásica de la era de 1950 y un estilo de karting a 320 km/h, transformó la categoría reina.
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Un manejo único y pionero en la preparación
Schumacher era uno de los pilotos más difíciles de adelantar por cerrar agresivamente en puntos de frenada más adelantados que el resto, lo que le provocó accidentes en luchas por el título contra Damon Hill y Jacques Villeneuve.
Su estilo de manejo respondía a que nunca tuvo un auto top desde el inicio; debía adaptarse para evolucionar los monoplazas y ganar décimas en cada carrera. Desde su época con Benetton implementó un metodo de preparación física para carros que eran más exigentes físicamente y aplicicó una metodología de trabajo que hoy usan los pilotos modernos, lo que redefinió el estándar de la Fórmula 1.
Al retirarse definitivamente en 2012, se fue con los principales récords de la Fórmula 1 como lo son victorias, poles position, podios, puntos, títulos y vueltas rápidas, salvo el último, todos fueron superados por Lewis Hamilton en 2020 y comparten el de coronas.
En este 2026 se cumple un doble aniversario de Michael Schumacher, ya que se conmemoran los 35 años de su debut relámpago en la Fórmula 1 y 30 años de su primera temporada con Ferrari, escudería que vivía su peor momento histórico en la categoría reina del automovilismo y que el alemán resucitó.
El inicio de una leyenda
Todo comenzó en 1991, cuando debutó inesperadamente en Jordan sustituyendo al arrestado Bertrand Gachot. Su mánager, Willi Weber, aprovechó la oportunidad para convencer a Eddie Jordan de probar al joven campeón de Fórmula 3 y del GP de Macao. Proveniente de una familia humilde, el dinero era su principal barrera para llegar a la F1.
Schumacher hizo valer cada centavo: en su debut en Spa-Francorchamps clasificó séptimo. Aunque abandonó en carrera por el embrague, le bastaron siete vueltas para asegurar un asiento permanente.
Firmó de inmediato con Benetton, donde corrió entre 1991 y 1995. Allí logró sus primeros puntos, podios, victorias y dos campeonatos mundiales (94 y 95) con un equipo de media tabla.
En 1996 llegó a un Ferrari en crisis económica y con más de una década sin títulos. Como un redentor, peleó los campeonatos de 1996 y 1997 con un carro inferior frente a los dominantes Williams de Damon Hill y Jacques Villeneuve.
Con este último protagonizó la polémica del siglo al chocarlo intencionalmente en Jerez 1997, lo que le generó una sanción inédita: la descalificación total del campeonato.
Los años 1998 y 1999 trajeron altibajos, pero con la llegada de Jean Todt, Ross Brawn y Rory Byrne se cimentó el dominio de Ferrari. Tras superar una grave lesión en 1999 que casi le cuesta la vida, regresó para ayudar a ganar el Mundial de Constructores tras 16 años.
En el 2000 rompió la sequía de 21 años sin títulos de pilotos al vencer a Mika Häkkinen, para iniciar una racha de cinco campeonatos consecutivos (2000-2004).
En este ciclo igualó los cinco títulos de Juan Manuel Fangio en 2002 y logró el sexto en 2003 ante Kimi Raikkonen, superando también a David Coulthard, Juan Pablo Montoya y su hermano Ralf. En 2004, vimos al Schumacher más perfecto, logró la séptima estrella, con 13 victorias (la mayor cantidad de triunfos en un año en ese entonces) y 15 podios.
Tras un difícil 2005 por la falta de ritmo ante el Renault de Fernando Alonso, volvió a pelear el título en 2006. Esa última temporada superó el récord de poles de Ayrton Senna y anunció su retiro en Monza tras su victoria 90.
Su triunfo 91 en China ilusionó a todos con la octava corona, una falla de motor en Japón y un pinchazo en Brasil acabaron con todo. Se retiró enfrentando a leyendas como Senna y Hakkinen, y a jóvenes figuras como Raikkonen y Alonso. En 2007 priorizó a su familia y el descanso.
Su retorno en 2010 con Mercedes fue para confirmar que todo había cambiado y que su época había terminado y era el turno de la nueva generación.
Sin duda alguna, Schumacher partió la historia en dos e hizo que la vieja guardia del automovilismo se pusiera de pie y lo reconociera como el mejor de la historia más allá de los números, por lo que hizo con dos equipos que no eran dominadores cuando el empezó a manejarlos, sino que los convirtió en estructuras ganadoras e inspiró la siguiente generación de pilotos, a ser como él.
Un Schumacher oculto
En la actualidad, el mundo del automovilismo se une cada año al #KeepFighting en su apoyo, por su trágico accidente de esquí del 29 de diciembre de 2013 que lo dejó en coma.
Desde entonces, su esposa Corinna y sus hijos han volcado su fortuna en salvarle la vida y proteger su privacidad con un celo de nivel militar. Su hijo Mick pese a que es el más expuesto porque compite en la IndyCar, ha mantenido la misma reserva para evitar filtraciones de información.
La postura firme de Corinna busca evitar nuevos chantajes, como el intento de extorsión de 13 millones de euros por parte de tres personas que robaron su historial médico e imágenes íntimas, quienes terminaron condenadas en prisión.
Desde aquel episodio, la familia mantiene una muralla infranqueable, solo queda esperar la desafortunada partida a un plano celestial de una de las estrellas deportivas más grandes que el mundo pudo ver y admirar.