La semana en Estados Unidos ha comenzado con una controversia que ha tomado por sorpresa a toda la comunidad hípica de ese país, al conocerse la información de una investigación por parte de la Horseracing Integrity and Safety Authority (HISA) y el Jockey Club de ese país hacia el propietario de purasangres de carreras Marshall Gramm.
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Estados Unidos: Te explicamos la controversia que hay entre la HISA, un propietario y el Jockey Club
El hipismo estadounidense tiembla ante un escándalo de proporciones mayúsculas. La Autoridad de Integridad y Seguridad de las Carreras de Caballos (HISA) ha acusado formalmente de fraude y acceso no autorizado a uno de los propietarios más respetados del circuito: Marshall Gramm, cofundador del exitoso stud Ten Strike Racing.
A continuacíón, le hacemos una breve explicación del tema para que entienda el alcance del problema que afecta al turf de Estados Unidos:
- El "Insider Trading" equino: HISA detectó que Gramm aprovechó una vulnerabilidad informática en su portal oficial para revisar expedientes veterinarios confidenciales de caballos que no le pertenecían. La gravedad radica en que usó esta información privilegiada para ganar torneos de apuestas y tomar decisiones de reclamo (claiming), obteniendo una ventaja económica injusta sobre el resto de los competidores.
- La defensa del propietario: Gramm —quien además es profesor de economía y experto en análisis de datos— admitió haber visto los registros a través de su cuenta autorizada, pero niega haber hackeado o vulnerado protocolos de seguridad. Se defiende argumentando que el sistema de HISA tenía serias fallas de control y que ahora lo están usando como chivo expiatorio para tapar los errores de la plataforma.
- La contundente reacción del Jockey Club: Al estallar la polémica en reportes especializados como Thoroughbred Daily News, el prestigioso Jockey Club de Estados Unidos actuó de inmediato. Emitieron un comunicado aclarando que Gramm no tenía accesos especiales por pertenecer a su selecto grupo de 135 miembros y anunciaron el inicio del proceso para expulsarlo de la institución de forma fulminante.
HISA buscará imponerle una suspensión de por vida y ya remitió las pruebas a las autoridades federales. Se avecina una batalla legal en los tribunales hípicos en septiembre que marcará un antes y un después en la transparencia del turf norteamericano.