Al repasar la historia del periodismo en nuestro país, es imperativo citar una fuente que ha desempeñado un papel trascendental: la deportiva. Entre los profesionales de la comunicación que hacen vida en Venezuela, un nutrido grupo se dedica a las diversas disciplinas que se practican en el territorio nacional y en el exterior, donde nuestros compatriotas brillan en ligas profesionales, equipos o de forma individual.
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Este jueves 8 de mayo, el Círculo de Periodistas Deportivos (CPD) de Venezuela arriba a sus 83 años. Su fundación se remonta a 1943, de la mano de un grupo de entusiastas comunicadores encabezados por Abelardo Raidi. En aquella travesía lo acompañaron figuras que, ya para la época, estaban vinculadas directamente con la difusión de las carreras de caballos que se celebraban en el antiguo Hipódromo Nacional de El Paraíso.
Pioneros del hipismo en la fundación del CPD
Dentro del grupo fundacional del Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela, resaltan dos nombres que son sinónimos de hipismo: Herman “Chiquitín” Ettedgui y Luis Plácido Pisarello.
“Chiquitín”, recordado como un atleta integral, fue el fundador de la revista hípica La Fusta —que desde 1977 pertenece al Bloque Dearmas—. Al momento de constituirse el Círculo, Ettedgui ya mantenía una activa relación con el deporte de los reyes desde diversas facetas. Con el tiempo, ejerció el rol de comisario en el Hipódromo La Rinconada y destacó como propietario de purasangres. Sus hijos asumieron el legado, al continuar la labor editorial con publicaciones como La Fusta, ¡Partida! y 5y6. Ettedgui nunca dejó de escribir sobre las carreras hasta el final de sus días.
El otro baluarte del mundo hípico que colaboró en la creación de la institución fue el argentino Luis Plácido Pisarello. Nativo de Buenos Aires, fue uno de los pioneros de la comunicación especializada en Venezuela. Desde su llegada en 1925 hasta su fallecimiento en 1970, Pisarello llevó siempre la pasión por el turf en las venas.
A través de sus famosas Charlas Hípicas por Radio Caracas, Pisarello se consagró como uno de los primeros perifoneadores de las carreras en El Paraíso. Fundador de la revista El Látigo, jefe de las páginas hípicas del diario La Esfera, subastador de diversos haras y narrador de la primera carrera transmitida por televisión en el país, Pisarello fue un visionario. Al advertir que el óvalo del oeste caraqueño resultaba insuficiente y anticuado, impulsó la campaña para construir un nuevo recinto bajo el lema: “El hipódromo que Caracas merece y la afición reclama”. Su sueño se materializó en 1959, con la inauguración de La Rinconada, en los terrenos de la antigua hacienda homónima.