El hipismo venezolano y caribeño viste de luto. Familiares han confirmado el sensible fallecimiento del señor Alejandro Ceballos, una de las figuras más influyentes de la hípica contemporánea. Su partida deja un vacío inmenso, pero también un legado imborrable como propietario del exitoso Stud 7C y líder del Haras Urama.
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El Instituto Nacional de Hipódromos (INH) se unió al duelo que embarga a la afición, publicando una nota oficial de condolencias en sus redes sociales para honrar la memoria de un hombre que apostó su vida, pasión e inversión al desarrollo del purasangre de carreras.
Ceballos no fue un inversionista más; fue un hípico de corazón. Su divisa, el Stud 7C (conocido en Estados Unidos como Grupo 7C Racing Stable), y su centro de cría, el Haras Urama, se convirtieron en sinónimos de excelencia y competitividad al más alto nivel, conquistando los clásicos más exigentes del calendario nacional y brillando con fuerza en la Serie Hípica del Caribe.
Las sedas con el icónico "7C" en el pecho desfilaron al tope del marcador con corredores excepcionales. Entre los mejores ejemplares que defendieron sus colores destacan el campeón Li Tre Fratelli, un caballo indomable ganador de los Clásicos Comparación y Presidente de la República (G1); Batalantón, veloz corredor que marcó época; además de los recientes ganadores clásicos Bunker y Peterose en Caracas y Valencia, respectivamente.
La visión de Alejandro Ceballos también transformó la cría nacional gracias a la importación e inversión en sementales de primer orden. En el Haras Urama dejan una huella imborrable padrillos de la talla de Constructor White (valioso hijo del jefe de raza estadounidense Tapit), el rendidor 7C y los selectivos Majesto y El Cubita, cuyas líneas de sangre seguirán poblando de campeones las pistas de Venezuela.