La estructura del fútbol mexicano apunta a la consolidación internacional tras las recientes declaraciones de Mikel Arriola. El presidente de la Liga MX confirmó que el país buscará formalmente ser la sede del Mundial de Clubes de la FIFA en su edición de 2029, un movimiento que colocaría a México nuevamente en el epicentro del balompié global tras el Mundial de 2026.
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Estrategia de Mikel Arriola para el crecimiento internacional
Durante una intervención reciente, Arriola destacó que la infraestructura deportiva de México y la experiencia organizativa acumulada son activos fundamentales para atraer torneos de máxima categoría. El directivo subrayó que la intención de albergar el certamen de clubes no es un hecho aislado, sino parte de una cadena de eventos que pretenden fortalecer la presencia del país en los organismos rectores como la FIFA y la CONCACAF.
El camino hacia los grandes eventos deportivos
La postulación para 2029 se suma a una agenda robusta que ya incluye proyectos definidos y competiciones de alto nivel en el corto plazo. México busca posicionarse no solo como un mercado rentable, sino como un anfitrión de garantías para diversas categorías y ramas del fútbol.
México como referente para el Mundial Femenil 2031
Arriola mencionó que el país se encuentra en una posición muy relevante para obtener la sede del Mundial Femenil 2031. Este objetivo es prioritario dentro del plan de desarrollo para la categoría, buscando replicar el éxito de asistencia y comercialización que ha tenido la liga local en años recientes.
La vitrina del Premundial Sub-20 y los Juegos Olímpicos
Otro punto clave en el discurso del directivo fue la confirmación de México como anfitrión del Premundial Sub-20. Este torneo es de vital importancia, ya que genera el espacio necesario para la clasificación a los Juegos Olímpicos. Según Arriola, este es un elemento adicional que tanto la FIFA como la CONCACAF han reconocido como un acierto organizativo de la federación mexicana.
Impacto en la infraestructura y el turismo deportivo
La posibilidad de recibir el Mundial de Clubes en 2029 obligaría a mantener y actualizar los estándares de los estadios nacionales más allá de la Copa del Mundo de 2026. Esto garantiza que la inversión realizada en recintos como el Estadio Azteca, el Estadio Akron y el Estadio BBVA tenga una continuidad operativa en eventos de élite, beneficiando directamente a la economía local y al prestigio del futbol mexicano.