El ciclo de Jhonny Ferreira al frente de la Vinotinto Sub-17 ha pasado de la expectativa a la preocupación en tiempo récord.
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Tras un proceso de preparación envidiable en cuanto a volumen de partidos y roce internacional, el debut en el Sudamericano ante Bolivia no hizo más que confirmar una tendencia negativa que se venía gestando en la previa, y no es otra que, la incapacidad de cerrar partidos.
Lo que debió ser un estreno triunfal tras sacar una ventaja de 2-0, terminó en un empate 2-2 con sabor a derrota. Este resultado no es un hecho aislado, sino la continuación de una estadística que enciende todas las alarmas en el seno de la FVF.
Preparación con más sombras que luces
A pesar de contar con el respaldo para realizar giras internacionales y enfrentar a potencias mundiales, los números fríos dictan una realidad lapidaria para el proceso de Ferreira.
De los 18 encuentros disputados (incluyendo el debut oficial), el balance es nueve derrotas, seis empates y apenas tres victorias. Además, ha recibido goles en 15 de sus 18 presentaciones bajo el mando del ex técnico del Monagas.
¿Qué es lo que falla?
La mayor preocupación radica en que el equipo parece repetir el mismo libreto, buenos tramos de fútbol ofensivo que se desmoronan por errores infantiles en la zaga.
En el Sudamericano, los torneos son cortos y no dan margen de error; dejar escapar puntos ante rivales que, en teoría, son directos por la clasificación (como Bolivia), pone a los "chamos" en una posición de extrema presión para las siguientes jornadas.
Jhonny Ferreira tiene la difícil tarea de ajustar las piezas sobre la marcha. Si no logra corregir la hemorragia de goles en contra, el sueño mundialista de esta generación podría esfumarse mucho antes de lo previsto.