Los partidos de preparación internacional suelen buscar el rodaje competitivo y el fair play, pero lo vivido en el amistoso entre Japón y la selección nacional de Venezuela ha traspasado la línea de lo deportivo.
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La expedición de la Vinotinto abandonó el terreno de juego con un profundo enojo hacia el cuerpo arbitral, luego de verse severamente perjudicada por decisiones que condicionaron de principio a fin el desarrollo del compromiso.
Si bien el arbitraje mantuvo una línea desacertada a lo largo de los noventa minutos, la jugada más clamorosa e incomprensible de la noche tuvo lugar en el área nipona.
El claro penalti que escandalizó a todos
El delantero Jesús Ramírez fue víctima de una falta flagrante y evidente por parte del guardameta local Zion Suzuki, una acción de derribo claro que pedía a gritos la pena máxima.
Sin embargo, para la sorpresa de propios y extraños en el estadio y en las transmisiones internacionales, ni el árbitro principal del encuentro ni el VAR decidieron revisar la jugada, ignorando por completo un penalti indiscutible que pudo haber cambiado el sino del partido.
La furia de Jon Aramburu
El descontento generalizado del plantel tricolor encontró su máxima expresión en la voz de su capitán en este encuentro, Jon Aramburu. El defensor no se guardó nada y utilizó sus redes sociales apenas finalizó el compromiso para denunciar la situación.
El "Búfalo" publicó el video exacto de la jugada del penalti no sancionado, acompañado de un mensaje directo y contundente: “Un amistoso preparado para que gane el anfitrión, al costo que sea!!! Vergüenza”.
El arbitraje de este primer examen asiático deja un sabor sumamente amargo en el combinado nacional, que ve cómo un esfuerzo competitivo de altura termina deslucido por fallos arbitrales que escapan del control deportivo.