Las consecuencias de una última jornada catastrófica no se han hecho esperar en el seno del AC Milan. Tras consumarse el fracaso de no clasificar a la próxima edición de la UEFA Champions League, la directiva del club rossonero ha tomado una decisión drástica y sin precedentes en su historia reciente.
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El primer señalado por la debacle ha sido el director técnico Massimiliano Allegri. Su ciclo al frente del banquillo milanista llega a su fin de forma abrupta al no cumplir con el objetivo prioritario de la institución.
Sin embargo, la directiva del club no se limitó a la cabeza del entrenador y ejecutó una "purga total" que alcanzó las oficinas de San Siro. Junto a Allegri, el Milan confirmó los despidos fulminantes de tres figuras clave en la gestión del club:
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Giorgio Furlani: Director Ejecutivo.
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Igli Tare: Director Deportivo.
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Geoffrey Moncada: Jefe de Ojeadores.
Fracaso financiero y deportivo
La derrota ante el Cagliari en los últimos noventa minutos de la campaña significó un golpe durísimo al orgullo de la afición rossonera y arrastra un impacto económico devastador.
Quedar fuera de la máxima competición europea de clubes privará al Milan de decenas de millones de euros en ingresos por derechos de televisión, patrocinios y taquilla, alterando drásticamente el presupuesto para el próximo mercado de fichajes.
Ante este panorama, la propiedad del club ha optado por un "borrón y cuenta nueva" absoluto. La salida de Moncada, arquitecto del 'scouting' en los últimos años, y de Tare, evidencia que los altos mandos consideran que la planificación de la plantilla fue deficiente.
El AC Milan se adentra ahora en un periodo de reestructuración total, forzado a buscar un nuevo cuerpo técnico y una directiva que lideren un proyecto capaz de devolver al gigante italiano a la élite del fútbol mundial.