El campeonato español bajó el telón con un resultado totalmente inesperado en Mestalla. El FC Barcelona se despidió de la competición doméstica sufriendo una remontada por 3-1 a manos del Valencia, en un compromiso donde el orgullo local terminó pesando más que la relajada propuesta del flamante campeón de LaLiga.
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El libreto inicial parecía sonreírle a los visitantes. Cumplida la hora de partido, el instinto goleador de Robert Lewandowski se hizo presente para romper el celofán y poner en ventaja a la escuadra catalana.
No obstante, tras conseguir la anotación, el cuadro azulgrana pecó de conformista, bajó las revoluciones de su juego y terminó cediendo por completo la iniciativa del encuentro.
Reacción blanquinegra en Mestalla
Espoleado por el calor de su afición, el Valencia olió la sangre y dio un paso al frente. La rebelión "Che" comenzó apenas cinco minutos después del zarpazo culé, cuando Javi Guerra firmó el gol del empate.
Lejos de conformarse, los locales mantuvieron el pie en el acelerador y, al minuto 70, Luis Rioja culminó una gran combinación ofensiva para darle la vuelta al marcador de forma transitoria.
Con el Barcelona intentando reaccionar de forma tardía en los compases finales, los espacios aparecieron en la zaga visitante. Ya sobre el tiempo de descuento, el mediocampista argentino Guido Rodríguez mandó el balón al fondo de la red para decretar el 3-1 decisivo.
Revés sin consecuencias
A pesar de lo aparatoso del resultado en esta última jornada, el cuerpo técnico de Hansi Flick no tiene motivos para encender las alarmas.
Con el trofeo de campeones ya asegurado desde hace fechas en sus vitrinas, el partido se planteó como un escenario ideal para revolucionar la alineación, otorgando descanso a las figuras principales y distribuyendo minutos entre los futbolistas menos habituales de la plantilla. Un cierre deslucido, pero que no empaña el éxito de la temporada.