Thiago Mendes, capitán del Vasco da Gama, protagonizó un momento bastante incómodo al negarle el saludo al delantero Neymar. Este incidente ocurrió el domingo previo al inicio del partido contra el Santos, correspondiente a la jornada 23 del Brasileirão 2026.
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La llamativa escena tuvo lugar en el Estadio São Januário durante el tradicional protocolo inicial de los equipos. El video del desplante rápidamente se viralizó, dejando en evidencia que la animadversión entre ambos futbolistas sigue más viva que nunca.
El origen del conflicto en territorio francés
Para entender el inicio de este distanciamiento hay que remontarse al 13 de diciembre de 2020 en un duelo de la Ligue 1. En aquel entonces, Mendes vestía la camiseta del Olympique de Lyon, mientras que Neymar era la gran figura del Paris Saint-Germain.
Durante los minutos finales de aquel encuentro, el mediocampista le propinó una dura entrada que atrapó el tobillo izquierdo del atacante. El impacto fue tan severo que Neymar tuvo que abandonar el campo entre lágrimas y retirado en camilla.
Tras la intervención del VAR, la amonestación inicial de Mendes se convirtió en una tarjeta roja directa. El centrocampista recibió una suspensión de tres partidos y, aunque ofreció disculpas públicas, la relación entre ambos quedó fracturada.
Nuevos roces tras el regreso a Sudamérica
Con el retorno de ambas figuras a la liga de su país natal, los duelos entre Vasco da Gama y Santos reactivaron la tensión. En un enfrentamiento reciente, los jugadores protagonizaron un fuerte intercambio de palabras camino a los vestuarios durante el medio tiempo.
Luego de aquel partido, Neymar arremetió contra Mendes asegurando que intentaba mantener una postura de "tipo duro" y lanzó varios descalificativos. Por su parte, el capitán del conjunto carioca se defendió argumentando que sus quejas solo buscaban exigir respeto en la cancha.
Una enemistad sin fecha de caducidad
El reciente desaire en el césped del São Januário confirma que las disculpas ofrecidas en el pasado no sanaron las heridas. A casi seis años de aquella fatídica noche en Francia, el resentimiento entre ambos profesionales se mantiene intacto.
Este nuevo capítulo de su rivalidad personal no solo acapara las portadas de los principales medios deportivos del continente. También le añade una dosis de morbo adicional a cualquier futuro enfrentamiento entre estos dos experimentados referentes del balompié brasileño.