El fútbol te puede dar revanchas en la vida, aunque no siempre en el mismo sitio. Álvaro Arbeloa parece el siguiente en escribir este precepto, porque -a base de resultados y sensaciones- su camino podría estar más lejos que cerca del banquillo merengue.
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A juzgar por lo que ha hecho el equipo desde su llegada, no son muchos los aspectos que pueden ayudarlo a una continuidad en el mando madridista.
Hay que recordar que el estratega llegó para erradicar la hemorragia de malos resultados que venían con su predecesor, Xabi Alonso, y en esa misión no pudo triunfar.
Su llegada al banquillo fue recibida con una eliminación histórica ante el Albacete en Copa del Rey, un equipo de la Segunda División de España. ¿Pudo ser un accidente? Pues no, porque lo vino después no ha cambiado en demasía.
Álvaro Arbeloa no pudo cambiar a este Real Madrid
Lo de Copa del Rey pudo ser un accidente de esos que ocurren una vez cada mil. Sin embargo, el andar de los merengues son prueba fehaciente que la mano del técnico no pudo influir nada en los suyos y se basó en las individualidades para mantener el barco a flote.
Los resultados en LaLiga pueden servir como parametro, hoy que están a nueve puntos del FC Barcelona, el líder del certamen, y han sumado derrotas contra Osasuna (2-1), Getafe (0-1) y Mallorca (2-1).
Eso sin contar el funcionamiento del equipo, que casi les cuesta puntos contra el Celta de Vigo, por ejemplo, con ese 1-2 'in extremis' o el empate ante Girona (1-1).
Lo anterior demuestra que en LaLiga no pudieron cambiar las cosas y Arbeloa no incidió en lo sus dirigidos podían hacer dentro del terreno de juego.
¿Y cómo le fue en Champions League?
Las dudas no se disiparon del todo en la propia competición que más gusta al madridismo. Allí, quedaron fuera del cuadro de los primeros ocho en la tabla de clasificacióin general de la primera fase, que los obligó a jugar un 'play in'.
Esa instancia (los dieciseisavos) contra Benfica no se superó con holgura y el conjunto hizo pesar más las individualidades que el juego general, pese al global de 3-1.
A partir de allí, el único atisbo de ilusión se dio en octavos de final contra el Manchester City, que no compitipo y cayó ante las corridas merengues para un global de 1-5.
Es cuando llegamos a esta serie contra el Bayern Múnich, en la que el los muchachos de Álvaro Arbeloa solo compitieron por momentos y dejaron sus esperanzas en jugadas ailadas o errores del rival, un contexto que sentencia al técnico a dejar pronto su ciclo como estratega madridista.