El pitcheo de los Tigres de Detroit protagonizó una rareza estadística este jueves ante los Guardianes de Cleveland. Consiguieron una blanqueada de 3-0 con un detalle asombroso: no recetaron ni un solo ponche en todo el encuentro. Este tipo de dominio, basado exclusivamente en la defensa, es una auténtica rareza en el béisbol moderno.
NOTAS RELACIONADAS
De hecho, desde el año 2000, un equipo ha logrado blanquear sin ponchar a ningún rival en apenas siete ocasiones. La última vez que las Grandes Ligas presenció algo similar fue hace exactamente una década. El 1 de julio de 2014, Rick Porcello lideró una blanqueada sin abanicados ante los Atléticos, curiosamente también con el uniforme de Detroit.
El control del venezolano Montero
El abridor Keider Montero (9-7) fue el gran arquitecto de esta proeza monticular para los felinos. El venezolano lanzó primores durante seis entradas y un tercio, permitiendo apenas tres inofensivos imparables y regalando solo un boleto. Montero confió plenamente en la solvencia de sus compañeros al campo para ir colgando los ceros.
Tras su salida, Tyler Holton tomó el testigo con un impecable relevo de un episodio y dos tercios, manteniendo la magia intacta. Para cerrar la hazaña, el veterano Kenley Jansen se subió al montículo en el noveno capítulo. Retiró la entrada por la vía rápida y de forma perfecta, adjudicándose su decimoquinto salvamento de la presente campaña.
Respaldo ofensivo oportuno
La ofensiva bengalí hizo el trabajo necesario para capitalizar el esfuerzo histórico de sus lanzadores. Dillon Dingler fue el encargado de abrir la pizarra en el tercer inning, gracias a un rodado productor al cuadro interior.
El poder también se hizo presente para ampliar la ventaja de Detroit en el marcador. Eduardo Valencia castigó la pelota y la desapareció en las gradas del jardín izquierdo, sumando su quinto cuadrangular del año.
La guinda del pastel llegó en la parte baja del octavo tramo para sentenciar las acciones. Spencer Torkelson conectó un oportuno sencillo remolcador que trajo la tercera y definitiva carrera del compromiso.
La otra cara de la moneda
El abridor de Cleveland, Parker Messick (9-7), cargó con la derrota a pesar de mostrar una sólida versión. Lanzó por espacio de cinco entradas y dos tercios, tolerando dos carreras, tres hits y retirando a seis rivales por la vía del ponche.
La noche también tuvo un desenlace amargo para la principal figura ofensiva de los Guardianes, Steven Kwan. El habilidoso jardinero se fue en blanco en cuatro turnos al bate durante el compromiso.
Esta actuación rompió la impresionante racha de Kwan de 27 juegos consecutivos embasándose. Dicha seguidilla representaba la marca más larga en lo que va de su destacada carrera profesional.