Los Medias Blancas de Chicago no solo confían en el poder de sus bates para esta postemporada, sino también en el apoyo celestial. Justo en el día de su debut en los playoffs ante los Astros de Houston, la gerencia recibió una emotiva carta desde el Vaticano firmada por su fanático más ilustre: el Papa León XIV.
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Un fanático en el Vaticano
La misiva, fechada el 9 de septiembre, llegó directamente a las manos del propietario del equipo, Jerry Reinsdorf. El documento fue recibido en las oficinas del Guaranteed Rate Field de Chicago este martes. Todo esto ocurrió horas antes del crucial primer juego de la Serie de Comodines de la Liga Americana.
El momento no pudo ser más oportuno para inspirar al conjunto patiblanco en su duelo ante Houston. El vínculo del sumo pontífice con el equipo tiene raíces profundas. Antes de convertirse en el Papa León XIV, era conocido en su natal Chicago como Robert Prevost, o simplemente el "Padre Bob".
Su pasión es tan genuina que estuvo presente en el primer juego de la Serie Mundial hace 21 años. En aquella inolvidable noche, el entonces sacerdote vio a sus amados Medias Blancas vencer 5-3 a los Astros.
Un mensaje de paz y esperanza
En su escrito, el líder católico comenzó agradeciendo a Reinsdorf por una carta previa. El directivo le había escrito luego de que la franquicia rindiera homenaje al pontífice durante un partido en agosto.
El Papa aprovechó la oportunidad para enviar un mensaje que trasciende lo netamente deportivo. Pidió que el béisbol siga siendo un vehículo positivo para unir a la sociedad estadounidense.
“Espero que los White Sox continúen fomentando lazos de amistad y solidaridad entre las personas”, escribió. Añadió su deseo de que el equipo sea un testimonio de paz y convivencia pacífica.
Para cerrar su intervención, León XIV envió sus mejores deseos para toda la organización deportiva. “Invoco de corazón las abundantes bendiciones del Todopoderoso sobre usted y sus seres queridos”, concluyó.
¿Intervención divina?
La llegada de Chicago a esta instancia parece sacada de un guion cinematográfico. Tras perder la escandalosa cifra de al menos 101 juegos en cada una de sus últimas tres campañas, el equipo logró un resurgir histórico.
Con un récord positivo de 84 victorias y 78 derrotas, los patiblancos silenciaron a todos sus críticos. Esta marca fue suficiente para asegurar un codiciado puesto de comodín en el joven circuito.
La curiosa coincidencia entre la devoción del Papa y el éxito del equipo no ha pasado desapercibida. Recientemente, un periodista le preguntó al pontífice si tuvo algo que ver con este cambio de rumbo.
Lejos de evadir el tema, León XIV mostró su característico sentido del humor. Con una gran sonrisa y un tono de misterio, el Papa se limitó a responder: "Sin comentarios".