El astro dominicano Juan Soto prometió que no se perdería el cierre de la temporada 2026, y todo indica que cumplirá su palabra. Tras semanas de ausencia por lesión, el jardinero de los Mets de Nueva York ya entrena al máximo nivel y afina los últimos detalles para reintegrarse a un equipo que atraviesa su mejor momento del año.
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Superando los fantasmas físicos
La tarde del miércoles marcó un punto de inflexión en su rehabilitación. Soto participó en una intensa práctica de bateo en vivo, realizó tiros desde los jardines y corrió las bases sin mostrar ningún tipo de molestia.
Lo que más ilusionó al cuerpo técnico fue su capacidad para frenar en seco al doblar por cada almohadilla. El quisqueyano no juega desde el 24 de julio, cuando sufrió una dolorosa distensión en la pantorrilla izquierda.
Esta ha sido su segunda visita a la lista de lesionados en un accidentado 2026. Previamente, en abril, el toletero había estado inhabilitado por una dolencia similar, pero en la pierna derecha.
Cautela y optimismo rumbo al diamante
A pesar de la emoción por su progreso, el dominicano mantiene los pies en la tierra. “Logré dar todo el esfuerzo y siento que estoy en un buen punto”, confesó el estelar jardinero a los medios.
El plan actual del cuerpo médico es evaluar cómo reacciona su pierna al día siguiente del exigente esfuerzo físico. Soto tiene como objetivo principal volver lo antes posible, aunque prefiere ser cauto y no fijar una fecha.
El nuevo rostro ganador de Nueva York
Mientras Soto se recupera, los Mets han encontrado un ritmo envidiable. Desde la fecha límite de cambios del 3 de agosto, la novena de Queens registra una estupenda marca de 13 victorias y solo seis derrotas.
Soto no ha ocultado su asombro por el desempeño del nuevo bullpen metropolitano. La gerencia cambió a varios brazos veteranos para darle confianza a jóvenes promesas que hoy dominan herméticamente en los episodios finales.
“Ganar es maravilloso y el cielo es el límite. Daremos lo mejor de nosotros porque esto no se acaba hasta que se acaba”, aseguró un motivado Soto, quien ansía sumarse a esa energía positiva del vestuario.
Un bateador de élite necesario
El regreso del jardinero será un impulso tremendo para las aspiraciones de los Mets. En 84 partidos disputados esta campaña, Soto registra un sólido promedio de .283, con 21 cuadrangulares y 52 carreras impulsadas.
Históricamente, el quisqueyano ha sido un ejemplo de durabilidad, superando los 150 juegos anuales desde 2019. Aunque las lesiones lo han obligado a perderse 48 compromisos este año, está listo para dejar eso atrás.