Keider Montero abrió una ventana a su historia personal con una emotiva carta publicada este sábado por los Tigres de Detroit en sus redes sociales. Bajo el título “Dear Detroit”, el lanzador venezolano recordó los sacrificios que acompañaron sus primeros pasos en el béisbol y expresó el orgullo que siente por representar tanto a su país como a la organización de la Ciudad del Motor.
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Montero se remontó a su infancia en Santa Teresa del Tuy, Venezuela, donde comenzó a relacionarse con el béisbol cuando apenas tenía cuatro años. Según relató, sus abuelos le lanzaban pelotas para que las bateara, mientras su madre, Arelis, trabajaba para sacar adelante a la familia.
A los seis años ingresó a su primera escuela de béisbol, Los Ángeles del Tuy. Para acudir a las prácticas debía caminar junto a su tío durante casi una hora de ida y otra de regreso. Sin embargo, la distancia nunca fue un impedimento, porque, como explicó en su carta, solamente quería jugar.
Una historia para recordar
El serpentinero también destacó el papel fundamental de su madre y su hermano Kevin en su formación. A ellos atribuyó buena parte del sacrificio necesario para que pudiera perseguir su sueño de llegar a las Grandes Ligas.
Montero aseguró que Detroit también ha dejado una huella importante en su carácter. La competitividad, la agresividad y las ganas de crecer que desarrolló desde joven, afirmó, se identifican con la mentalidad de la ciudad.
Uno de los momentos que más orgullo le genera es haber representado a Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol. Para el derecho, compartir equipo con algunos de los mejores jugadores de su país y luchar junto a ellos hasta hacer historia representa una experiencia única.
“Los venezolanos somos campeones del mundo”, escribió Montero, antes de cerrar su mensaje dirigiéndose a Detroit y destacando el orgullo que siente por vivir esta etapa junto a los Tigres.