Eugenio Suárez se ha caracterizado por ser uno de los bateadores de mayor poder de su generación desde su llegada a las Grandes Ligas y así sus números lo respaldan. Sin embargo, como en la vida y en el deporte, el antesalista de los Rojos de Cincinnati cuenta con una debilidad más que evidente desde la casa de bateo.
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El pelotero de 35 años es uno de los pocos toleteros activos que gozan de tener +300 jonrones y +1000 carreras impulsadas. Además, posee 10 campañas de +20 cuadrangulares, seis zafras de +30 vuelacercas y dos de +40 home runs.
Con estos dígitos, queda en evidencia que sacar la pelota del parque es una de sus principales virtudes dentro del terreno. Sin embargo, “Geno” también exhibe una debilidad que en ocasiones lo hace “vulnerable” en la caja de bateo.
Eugenio Suárez y sus dos caras de su ofensiva
Así como tiene numerosas temporadas con enormes cantidades de jonrones, también ostenta múltiples campañas con altos números de abanicados. En sus 13 años de experiencia en la Major League Baseball, registra 10 años con +100 ponches, ocho zafras con +150 chocolates y una temporada de +200 strikeouts.
La sumatoria de todos estos datos, el dos veces All-Star se convirtió en el décimo bateador con más ponches en la historia de las Grandes Ligas. Este dato describe perfectamente su falta de contacto en ocasiones y alta efectividad de swings fallidos.
Hasta la fecha, suma 1.973 y es el tercer venezolano en esta lista de más ponches en la historia de la MLB, solo por detrás de Andrés Galarraga (2.003 - noveno lugar) y Miguel Cabrera (2.105 - sexto lugar), respectivamente.
En definitiva, estas son las dos caras de la moneda que muestra el experimentado Eugenio Suárez cada vez que se presenta en la casa de bateo. Pero sin dudas, ha sabido establecerse como uno de los bateadores que cualquier organización de Grandes Ligas desearía tener.