El segunda base venezolano, Gleyber Torres, atraviesa su tramo más productivo del año en las Grandes Ligas. Tras un inicio de campaña con altibajos en la caja de bateo, el infielder ha ajustado su mecánica de bateo y se ha convertido en una pieza fundamental en la alineación de los Tigres de Detroit durante las últimas semanas.
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Consistencia en la caja de bateo durante los últimos compromisos
El rendimiento reciente del camarero muestra una clara tendencia al alza. En sus últimos siete encuentros disputados, Torres registra un promedio de bateo de .370, producto de 10 imparables conectados. Durante este lapso, el batazo oportuno ha estado presente en su juego, acumulando tres carreras impulsadas y tres anotaciones.
Un mes de producción constante y poder al bate
Al extender el análisis a lo realizado a lo largo del mes de agosto, las estadísticas confirman que no se trata de una racha pasajera. En un total de 17 compromisos jugados este mes, el intermedista exhibe un promedio de bateo de .294, fruto de 20 hits conectados.
La mezcla de contacto y poder situacional ha sido determinante para el balance del jugador durante este periodo, registrando tres cuadrangulares, 11 carreras remolcadas para fletar a sus compañeros en posición anotadora y 14 carreras anotadas para concretar los avances en las almohadillas.
El cuerpo técnico ha destacado la disciplina en el plato como el factor determinante en esta transformación. Durante los primeros meses de la zafra, Torres mostraba cierta tendencia a perseguir lanzamientos fuera de la zona de strike, lo que derivaba en contactos débiles o ponches en turnos decisivos.