El cerrador Edwin Díaz ha sido activado oficialmente de la lista de lesionados este viernes, marcando su ansiado regreso al roster de los Dodgers de Los Ángeles justo en el momento más crítico del campeonato. Para abrirle un cupo en el equipo, la gerencia angelina tomó la dura decisión de enviar al prometedor Landon Knack a las sucursales de ligas menores.
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Un contrato millonario que todavía está bajo la lupa
Cuando los Dodgers concretaron la firma de Edwin Díaz durante la temporada muerta por 69 millones de dólares, la expectativa en la ciudad era gigantesca. La misión era clara y directa: asegurar a uno de los cerradores más dominantes de las Grandes Ligas para blindar los innings finales y asegurar victorias importantes. Sin embargo, la realidad ha sido un absoluto desastre.
Lo que prometía ser una adquisición estelar para soñar con la Serie Mundial se ha transformado en un año plagado de frustraciones y un rendimiento muy por debajo de los altos estándares exigidos en una franquicia tan ganadora. Díaz tiene apenas unos cuantos juegos para justificar la enorme inversión y demostrar que aún posee la calidad intachable de un jugador de élite.
Los problemas físicos y la preocupante inconsistencia
Las estadísticas de Edwin Díaz en su primera campaña con Los Ángeles son alarmantes y sumamente difíciles de digerir para la afición. El serpentinero apenas ha logrado subir al montículo en dieciséis ocasiones a lo largo de todo el año. Ha desperdiciado cuatro de sus once oportunidades de salvamento, logrando concretar apenas siete rescates limpios. Su efectividad se encuentra en un astronómico 11.85, una cifra completamente impensable para alguien destinado a ser el líder absoluto del bullpen angelino.
Un verdadero calvario médico que destruyó su mecánica
El peor enemigo del taponero no han sido los bates contrarios, sino su propio cuerpo. Su pesadilla personal comenzó en abril, cuando se vio obligado a pasar por el quirófano para remover cuerpos óseos sueltos en su codo de lanzar. Luego de una larga rehabilitación, regresó a finales de julio, solo para volver a la lista de inhabilitados tres semanas después por una dolorosa inflamación en el cuello. Sumado a esto, ha experimentado constantes molestias en su rodilla derecha previamente operada. Toda esta cadena de dolencias ha destruido su mecánica de lanzar, impidiendo que pueda soltar el brazo con naturalidad y total confianza.
La dura advertencia de Dave Roberts
El cuerpo técnico angelino no ha ocultado su altísimo nivel de exigencia. Dave Roberts fue directo al señalar que el lanzador necesita ejecutar mejor sus pitcheos y admitió públicamente que su desempeño en la campaña no ha sido bueno. Afortunadamente para los seguidores de la novena azul, parece que el contundente mensaje hizo eco.
Durante su última salida de rehabilitación el pasado miércoles, Díaz lució transformado. Retiró a tres de los cuatro bateadores que enfrentó y, aunque no sumó ponches, mostró un control impecable sin otorgar pasaportes.