Ni el cambio de uniforme ni el paso del tiempo parecen calmar las aguas entre Willson Contreras y los Cerveceros de Milwaukee. El hoy inicialista de los Medias Rojas de Boston protagonizó un nuevo y explosivo capítulo en su historial de roces con el equipo de Wisconsin durante el encuentro del lunes por la noche.
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La chispa se encendió en la tercera entrada, cuando el abridor de los Brewers, Brandon Woodruff, impactó a Contreras con un lanzamiento. Lo que para cualquier otro jugador podría haber sido un gaje del oficio, para el venezolano fue la gota que derramó el vaso.
Tras el pelotazo, Willson increpó a Woodruff mientras caminaba hacia la inicial, provocando una respuesta airada del lanzador y obligando al árbitro principal, Chris Conroy, a intervenir.
En un giro casi cinematográfico, quien ayudó a separar la trifulca fue nada menos que el receptor de Milwaukee y hermano menor de Willson, William Contreras.
Un historial que desafía las probabilidades
La frustración de Willson no es gratuita. Para el pelotero de los Red Sox, la frecuencia con la que los lanzadores de Milwaukee lo encuentran como blanco es estadística y personalmente inaceptable.
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24 veces: Es el número total de ocasiones en que Contreras ha sido golpeado por un lanzamiento de los Brewers en su carrera.
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6 veces: Son los pelotazos que ha recibido específicamente de las manos de Brandon Woodruff.
"Siempre dicen: 'No intento pegarte'. Eso ya cansa. La próxima vez que me peguen, voy a noquear a uno de ellos. Ese es el mensaje", sentenció Contreras tras el juego, según reportó Tim Healey de The Boston Globe.
Juego físico y represalias en las bases
La tensión no se quedó en palabras. Poco después del incidente, Wilyer Abreu conectó un rodado hacia la segunda base. Contreras, que corría en la inicial, aprovechó la oportunidad para deslizarse con una agresividad notable sobre el campocorto de los Cerveceros, David Hamilton.
El choque fue tan fuerte que Hamilton requirió atención del fisioterapeuta. Aunque el dugout de Milwaukee exigió que se marcara interferencia para una doble matanza, los árbitros mantuvieron la jugada legal, aumentando la temperatura en ambos bandos. Contreras fue claro al respecto: si no cuidan su salud, él no se quedará de brazos cruzados.
La paradoja del "Willson enojado"
Lo más curioso de la jornada es que, a pesar (o quizás debido a) la furia, Contreras tuvo una noche ofensiva sencillamente espectacular. El venezolano llegó a la base en las cinco veces que se presentó al plato, dejando una línea que cualquier jugador soñaría:
- Un cuadrangular.
- Un doble.
- Un sencillo.
- Una base por bolas.
- Un pelotazo.
"A veces, cuando juego enojado, juego mejor", admitió el jugador. Sin embargo, advirtió que la situación está lejos de terminar. Según confesó, ya les había anticipado a sus compañeros Andruw Monasterio y Ceddanne Rafaela que Milwaukee lo golpearía ese día. "Tal vez pase mañana, tal vez el día siguiente. Me van a pegar de nuevo y veremos qué pasa", concluyó con tono de presagio.