En los próximos meses, los votantes decidirán el destino del campocorto venezolano Omar Vizquel en su última aparición en la boleta tradicional. De no alcanzar el 75% requerido para ingresar al Salón de la Fama, su caso pasará al comité de la era contemporánea.
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Tras lograr un prometedor pico de 52.6% de apoyo en la clase de 2020, las aspiraciones del caraqueño sufrieron un duro revés. En los últimos años, su porcentaje de votación se ha estancado drásticamente, rondando apenas un 18%.
El peso de la polémica
El desplome en las papeletas de votación no obedece estrictamente a su rendimiento histórico sobre el diamante. Diversos problemas extradeportivos ensombrecieron su camino hacia la anhelada inmortalidad en las Grandes Ligas.
Las severas acusaciones legales y las denuncias de violencia doméstica mancharon profundamente su imagen pública frente a los periodistas. Aunque el caso familiar fue finalmente sobreseído por la justicia estadounidense, el daño en su candidatura ya estaba hecho.
Una defensa de leyenda
El principal aval de Vizquel para llegar a Cooperstown siempre ha sido su magistral e histórico desempeño defensivo. Durante su carrera, conquistó 11 Guantes de Oro, hilvanando una impresionante racha de nueve galardones consecutivos entre 1993 y 2001.
Además, el sudamericano ostenta récords absolutos en las Mayores que respaldan su impacto como uno de los mejores guantes de la historia. Sumó 2.709 juegos en el campocorto, un porcentaje de fildeo vitalicio de .985 y participó en 1.734 dobleplays.
La ofensiva como obstáculo
A pesar de su indudable brillo a la defensiva, sus detractores señalan que su rendimiento con el madero nunca fue de élite. Aunque acumuló 2.877 imparables y 404 bases robadas en 24 temporadas, su promedio vitalicio se fijó en apenas .272.
Al margen de finalizar tres campañas bateando por encima de los .290, su falta de poder (solo 80 jonrones) le sigue pasando factura. Esta carencia ofensiva lo penaliza en un contexto histórico donde los electores valoran cada vez más la integralidad del pelotero.