El béisbol de las Grandes Ligas despide a uno de sus guerreros más inspiradores. Tras 14 temporadas desafiando a los bateadores y a la propia vida, el relevista australiano Liam Hendriks anunció su retiro definitivo del diamante, obligado por el desgaste implacable de su histórico brazo derecho.
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Un adiós dictado por su propio cuerpo
La decisión de colgar los spikes no llegó por falta de hambre competitiva, sino por el límite físico de su cuerpo. A través de sus redes sociales, Hendriks compartió un mensaje cargado de honestidad y de su característico sentido del humor.
"Mi brazo me ha dicho en términos claros que no le queda ni una sola recta", confesó el lanzador australiano. Además, detalló que su codo ya no soporta en lo absoluto la exigencia de la élite deportiva.
El relevista bromeó al decir que lanzar "algo más fuerte que una brisa ligera" ahora le exige tres días de dolorosa recuperación. Esta dura e innegable realidad lo llevó a tomar la decisión definitiva este martes.
De vencer al cáncer al último intento
El trayecto final de su carrera estuvo repleto de obstáculos físicos severos. Luego de perderse todo el 2024 por una cirugía Tommy John, intentó un valiente pero breve regreso con los Red Sox de Boston en 2025.
Dispuesto a agotar sus opciones, en este 2026 firmó un contrato de ligas menores con los Cubs de Chicago. Sin embargo, su cuerpo simplemente no respondió al nivel necesario para volver al máximo escenario.
Pese a este desenlace, el mundo siempre lo recordará por su milagrosa victoria contra el linfoma no Hodgkin en 2023. Contra todo pronóstico médico, regresó al montículo apenas cuatro meses después de su duro diagnóstico.
La huella de un relevista élite
Durante su década y media en la MLB, Hendriks vistió la camiseta de seis organizaciones distintas. En ese lapso, se transformó de un lanzador descartado en waivers a uno de los cerradores más temidos del circuito.
Sus números respaldan un dominio absoluto: acumuló 663.2 entradas lanzadas, abanicó a 739 rivales y selló 116 salvamentos. Este rendimiento le valió tres merecidas selecciones al Juego de Estrellas.
Su vitrina personal también incluye dos premios Mariano Rivera al Relevista del Año (2020 y 2021). Posteriormente, coronó su palmarés con el premio al Regreso del Año en 2023 tras vencer su enfermedad.
Un corazón gigante fuera del diamante
El impacto del carismático australiano nunca se limitó al aspecto netamente deportivo. Su vocación social lo llevó a ser nominado en siete ocasiones al prestigioso premio Roberto Clemente por su labor comunitaria.
"Extrañaré profundamente la adrenalina de salir del bullpen para cerrar un juego en la novena entrada", admitió en su despedida. Esta frase resume la pasión ardiente que lo caracterizó en cada aparición.
La Gran Carpa despide hoy a un brazo formidable, pero el béisbol gana una leyenda eterna de resiliencia. El nombre de Liam Hendriks quedará grabado como el máximo sinónimo de coraje frente a la adversidad.