En el béisbol moderno es común ver a una estrella cargar con el peso del equipo, pero lo que hicieron los Bravos de Atlanta fue una demostración de profundidad absoluta. La novena de Georgia se convirtió en el primer equipo de la MLB en lograr que 11 jugadores diferentes conectaran al menos un hit y remolcaran al menos una carrera en un solo juego.
Un récord que resistió décadas
Esta explosión de bateo coral no ocurría en las Mayores desde hace casi cinco décadas. Para encontrar un antecedente similar, hay que remontarse al 17 de junio de 1979, cuando los entonces Expos de Montreal lograron la misma hazaña frente a los Astros de Houston. Desde aquel episodio en el que 11 peloteros de Montreal sumaron imparables y remolques simultáneos, pasaron 47 años de evolución en el pitcheo y cambios de era sin que ninguna organización lograra involucrar a tantos jugadores en la producción ofensiva de un solo encuentro.
El factor "profundidad"
La hazaña de Atlanta destaca no solo por la contundencia, sino por el aprovechamiento quirúrgico de todo el roster. Para que 11 jugadores sumen en ambas categorías estadísticamente (H e RBI), se requiere que prácticamente toda la alineación titular, sumada a los bateadores emergentes o sustitutos por cambios defensivos, mantengan una efectividad impecable con corredores en base.
Mensaje para la liga
Este despliegue ofensivo envía una señal de alerta al resto de la liga. Mientras otros equipos dependen de sus puestos centrales en el orden al bate, los Bravos han demostrado que su peligro reside en cualquier turno del juego. Esta "democratización del ataque" pone a Atlanta en una posición envidiable, confirmando que son, posiblemente, la alineación más difícil de navegar para cualquier cuerpo de lanzadores en la actualidad.