Luis Arráez volvió a demostrar por qué su apodo de La Regadera le queda como anillo al dedo. Durante el enfrentamiento entre los Phillies de Filadelfia y los Nacionales de Washington, el bateador criollo no solo conectó el doble número 200 de su trayectoria en las Grandes Ligas para empatar las acciones en el tercer episodio, sino que también firmó una hazaña sin precedentes modernos en las Mayores.
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Con esta conexión, Arráez inscribió su nombre en una selecta lista histórica al convertirse en el primer pelotero latino de la Era de Expansión, iniciada en 1961, que consigue acumular más de 200 dobles, mantener un promedio de bateo superior a .315 y registrar menos de 250 ponches en sus primeras ocho campañas dentro de la Gran Carpa.
Un Selecto Club Junto a Leyendas de Cooperstown
La consistencia y el control del bate de Arráez lo han colocado hombro con hombro al lado de auténticos mitos del deporte. Al revisar los libros de récords de MLB, únicamente dos figuras legendarias habían logrado métricas similares en un tramo inicial de ocho temporadas: Don Mattingly y el inmortal George Brett. Unirse a semejante dupla consolida al criollo como uno de los bateadores puros más prolíficos y difíciles de dominar de la época contemporánea.
Arráez se transformó oficialmente en el pelotero número 35 nacido en Venezuela que alcanza o supera la barrera de los doscientos dobles en el mejor beisbol del mundo.
En lo que va de esta campaña, La Regadera mantiene un sólido promedio de bateo de .313, superando nuevamente los 150 imparables y manteniéndose firme en la contienda por el título de bateo de la Liga Nacional.