En el mundo de los deportes hay todo tipo de rituales o cábalas, pero ninguno tan curioso y violento como el de Tyler Phillips, lanzador de los Marlins de Miami que disputa su tercera temporada en la MLB.
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Y es que a estas alturas es poco común, por no decir prácticamente nulo, ver a un pelotero abofetearse la cara antes de salir al terreno de juego. En su caso lo hace cada vez que le toca ir desde el bullpen hasta el montículo en calidad de relevo.
La razón detrás del ritual
Según ha confesado el propio Tyler Phillips en entrevistas, esto lo hace con la intención de aumentar su adrenalina y acceder a una mentalidad agresiva y competitiva que describe como sacar a relucir a su "animal salvaje".
El derecho de 28 años de edad afirma que enfrentarse a los bateadores desencadena una aversión y una ira inmediata, lo que le hace "ver rojo". Para él, la bofetada es un mecanismo deliberado que lo ayuda a "enojarse" y "entusiasmarse" para asegurarse de entrar al juego con total intensidad y sin dudarlo.
Dicha rutina la inició la temporada pasada luego de calentar un día en el bullpen y no sentirse cómodo con su ejecución. Fue entonces cuando se molestó, apretó con fuerza sus dientes y empezó a abofetearse. Acto seguido, sus siguientes lanzamientos aumentaron notablemente su velocidad y precisión.
A partir de entonces lo tomó como una especie de ritual antes de ir al montículo, protagonizando así una de las entradas más electrizantes que se viven en el LoanDepot Park de Miami.
En lo que va de esta temporada 2026, Tyler Phillips apenas ha permitido nueve anotaciones en 38.2 innings para una efectividad de 1.26 en 17 encuentros.