El "Arepa Power" de los Medias Rojas de Boston se hizo sentir con fuerza este martes en el Comerica Park. En una exhibición de poder puro, la delegación venezolana del conjunto patirrojo desmanteló el pitcheo de los Tigres de Detroit, siendo el eje central de un ataque que no dio tregua en la casa de la "Ciudad de los Motores".
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Un castigo "espalda con espalda"
El momento cumbre de la jornada ocurrió en la parte alta de la cuarta entrada. Con la ventaja ya a su favor, Boston terminó de inclinar la balanza al conectar cuadrangulares consecutivos ante los envíos del zurdo dominicano Framber Valdez, quien vivió una tarde para el olvido tras ser castigado por la contundencia de los bates criollos.
Willson Contreras: fuerza y precisión
El primero en castigar a Valdez fue el inicialista Willson Contreras. Con el encuentro ya cuesta arriba para los locales, Contreras aprovechó un sinker de 92 millas por hora que se quedó flotando en el centro del plato.
El impacto fue inmediato y soberbio: la pelota desapareció en las gradas entre el jardín izquierdo y central, ampliando la ventaja a un abultado 9-2. Según las métricas de Statcast, este cañonazo salió a una velocidad de salida de 111.9 millas por hora y alcanzó una distancia proyectada de 449 pies.
Wilyer Abreu: la sentencia inmediata
Sin dejar que el lanzador dominicano recuperara el aliento, Wilyer Abreu se presentó en la caja de bateo para completar la faena. Tras una curva que se quedó colgada justo en su zona de mayor peligro, el jardinero soltó un swing fluido para depositar la bola de línea en las tribunas del jardín derecho.
Este segundo estacazo no fue menos impresionante: registró una velocidad de salida de 109.1 millas por hora y recorrió 396 pies. Sería el quinto (5) de la campaña para Abreu.
El despliegue de los venezolanos no solo consolidó la ventaja de Boston, sino que dejó claro que el núcleo ofensivo de los Medias Rojas atraviesa un momento de forma envidiable, capaz de silenciar cualquier estadio en las Grandes Ligas.