La conclusión de la etapa regular de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) en su temporada 2025-2026 no solo marcó el cierre de una campaña más, sino que representó un punto de inflexión histórico: el retiro oficial de José Alberto Martínez, conocido y querido por todos como "Cafecito".
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Con su salida, el béisbol venezolano despide a un jugador que no solo llevó con orgullo un apellido famoso, sino que también creó su propia identidad como uno de los bateadores más temidos del Caribe.
El hijo del legendario Carlos "Café" Martínez cumplió su palabra de retirarse tras 16 temporadas de entrega absoluta en la pelota invernal. Su trayectoria en los diamantes locales se resume en dos etapas fundamentales: 12 campañas con los Tiburones de La Guaira, donde se convirtió en el ídolo de la "guerrilla", y sus últimas 4 con los Tigres de Aragua, donde aportó veteranía y consistencia hasta el último turno.
La gloria internacional y el MVP de Santo Domingo 2016
Uno de los hitos más brillantes en la carrera de "Cafecito" ocurrió durante la Serie del Caribe de Santo Domingo 2016. En aquel certamen, Martínez no solo fue el motor ofensivo de los representantes venezolanos, sino que fue distinguido unánimemente como el Jugador Más Valioso (MVP) del torneo.
Sus estadísticas en esa edición rozaron la perfección: lideró el promedio de bateo con un astronómico .533, encabezó el departamento de hits con 12, conectó 2 triples y colideró en carreras anotadas con 7. Estas credenciales le valieron un puesto en el Equipo Todos Estrellas como jardinero izquierdo.
Además, su cuadrangular en la semifinal ante los Cangrejeros de Santurce tuvo un matiz histórico: lo unió a su padre en el selecto y escaso grupo de parejas de padre e hijo que han logrado jonronear en la "Serie Mundial del Caribe".
Un legado de consistencia y liderazgo
Durante su última vuelta por los estadios del país, demostró que su retiro no se debe a una falta de condiciones, sino a una decisión personal de irse en lo más alto. En la ronda clasificatoria de su despedida, mantuvo promedios envidiables frente a los rivales del área: bateó de 3-2 ante Puerto Rico, 4-1 contra Dominicana, 5-3 frente a México y 4-1 ante Cuba. En los momentos de máxima presión, como las semifinales, su madero volvió a tronar con una jornada de 5-4.
Más allá de su paso por las Grandes Ligas entre 2016 y 2020 —donde dejó gratos recuerdos especialmente con los Cardenales de San Luis—, sus números vitalicios en Venezuela lo colocan en un altar de élite. En 572 juegos, acumuló un promedio de .322, con 46 cuadrangulares, 115 dobles y 331 carreras remolcadas.
Su OPS final de .856 es el testamento de un bateador completo que supo combinar fuerza con contacto. "Cafecito" se retira dejando un vacío difícil de llenar en el clubhouse y una vara muy alta para las próximas generaciones de peloteros criollos.
