Los New York Knicks no solo ganaron; emitieron una declaración de guerra al resto de la liga. Con una exhibición ofensiva que rozó la perfección, el equipo de la Gran Manzana aplastó a los Philadelphia 76ers este domingo, sellando una barrida histórica que los catapulta, por segundo año consecutivo, a las finales de la Conferencia Este.
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Una lluvia de fuego desde la larga distancia
Lo vivido en la duela fue una anomalía estadística. Los Knicks igualaron el récord histórico de la NBA en postemporada al encestar 25 triples. El festín comenzó temprano con Deuce McBride, quien asumió la titularidad por el lesionado OG Anunoby y respondió con una frialdad absoluta: 25 puntos y siete triples, incluyendo un arranque perfecto de 4 de 4 en el primer cuarto.
Ese primer periodo fue una masacre. Nueva York estableció una marca de franquicia con 11 aciertos de larga distancia en apenas 12 minutos, dejando a los Sixers sin capacidad de respuesta antes de que siquiera pudieran sudar la camiseta.
El factor Mike Brown y la madurez de las estrellas
Bajo la dirección de Mike Brown, quien tomó las riendas tras la salida de Tom Thibodeau, los Knicks han encadenado siete victorias consecutivas en estos playoffs. La identidad del equipo ha mutado de la resistencia física a una eficiencia letal.
“Nuestros jugadores llevaron el juego a otro nivel, prestando atención a los detalles y demostrando una energía increíble”, afirmó Brown tras el encuentro.
El liderazgo fue repartido, como suele suceder en los equipos campeones:
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Jalen Brunson: 22 puntos liderando el ritmo del juego.
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Karl-Anthony Towns: 17 puntos y un rol de facilitador con 10 asistencias.
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Josh Hart: 17 puntos y una celebración icónica tras encestar cuatro triples.
Humillación en casa ajena: El "Madison Square Garden Sur"
Si el resultado en la cancha fue doloroso para Filadelfia, el ambiente en las gradas fue un golpe al orgullo de la ciudad. Miles de aficionados neoyorquinos tomaron el estadio de los Sixers, agitando escobas en señal de barrida y ondeando toallas de "Siempre Knicks". El ruido fue tal que los cánticos de "¡Deuuuce!", opacaron cualquier intento de apoyo local.
Con un margen de victoria promedio de 19.4 puntos en las primeras dos rondas, estos Knicks registran el dominio más abrumador visto en la NBA desde que el formato de playoffs se amplió en 1984.
La sequía eterna de los Sixers
En la otra cara de la moneda, Joel Embiid cerró otra campaña con sabor amargo. A pesar de sus 24 puntos y de asegurar que sus problemas de rodilla están finalmente resueltos, Filadelfia sigue sin poder superar la segunda ronda, una barrera que no cruzan desde el lejano 2001.
Para añadir sal a la herida, el éxito de los Knicks tiene ADN de Filadelfia: Mikal Bridges y Landry Shamet, ambos seleccionados originalmente por los Sixers en el Draft de 2018, celebraron la clasificación vistiendo el uniforme de Nueva York.
El camino hacia el trofeo
Los Knicks ahora esperan pacientemente al ganador de la serie entre Cleveland y Detroit (liderada por los Pistons 2-1). Tras haber caído ante Indiana en las finales de conferencia el año pasado, el equipo parece haber aprendido la lección y llega con un arsenal ofensivo que, hoy por hoy, parece no tener techo.