Enes Kanter Freedom protagonizó un episodio polémico durante el tercer partido de las Finales de la WNBA entre las Atlanta Dream y las Golden State Valkyries. El exjugador de la NBA denunció que no le permitieron ocupar los asientos que había comprado en el State Farm Arena, en Atlanta, y compartió videos del incidente en sus redes sociales.
Freedom, quien disputó 11 temporadas en la NBA, rechazó la alternativa que le ofrecieron los organizadores: seguir el encuentro desde una suite privada con seguridad adicional. Según sus publicaciones, el personal de seguridad le comunicó que no podía acceder a las localidades adquiridas y que tendría que abandonar el recinto si no aceptaba las condiciones establecidas.
En una de las grabaciones, difundida durante el descanso, se escucha a una persona explicarle que solo podría entrar al estadio si aceptaba dirigirse al palco privado.
La seguridad, el argumento de los organizadores
La administración del State Farm Arena justificó la decisión mediante un comunicado. Según explicó, Kanter Freedom había manifestado preocupaciones por su seguridad personal ante las autoridades federales, estatales y locales, además de la WNBA, las Atlanta Dream y los responsables del recinto.
Tras consultar con las partes involucradas, los organizadores dispusieron una suite privada con protección adicional para que el exjugador pudiera presenciar el encuentro. La policía estatal también asignó un agente para acompañarlo, a petición suya.
La medida, sin embargo, no evitó el reclamo público del exbasquetbolista, quien insistió en su derecho a utilizar las localidades que había adquirido.
Una provocación que reabre el debate sobre la WNBA
La visita de Freedom también estuvo relacionada con la controversia sobre la elegibilidad de atletas transgénero en el baloncesto femenino. El exjugador explicó que decidió acudir al partido después de escuchar unas declaraciones de Gabby Williams, estrella de las Golden State Valkyries, sobre la participación de deportistas transgénero en la liga.
En una publicación, Freedom recurrió a la ironía para anunciar su intención de declararse mujer y presentarse al draft de la WNBA. Otro exjugador de la NBA, Royce White, también se había declarado elegible para el proceso.
No obstante, la liga mantiene que ninguno de los dos puede participar en el draft. La comisionada Cathy Engelbert confirmó esa postura en respuesta a una consulta del representante estadounidense Marlin A. Stutzman sobre los criterios de elegibilidad.
En una carta, Engelbert sostuvo que únicamente las mujeres pueden jugar en la WNBA y se refirió a Freedom y White como hombres.
Un conflicto que trasciende el partido
El incidente en Atlanta dejó en segundo plano el enfrentamiento deportivo y trasladó la atención hacia las medidas de seguridad, el acceso de los espectadores y la controversia sobre las normas de participación en el baloncesto femenino.
Mientras los organizadores defienden que la suite privada buscaba atender las preocupaciones de seguridad expresadas por Freedom, el exjugador cuestiona que esa alternativa le impidiera utilizar las entradas que había comprado.
Por ahora, las versiones reflejan dos posiciones distintas: la de una organización que argumenta razones preventivas y la de un invitado que denuncia restricciones de acceso. La polémica convirtió su presencia en las Finales en uno de los episodios más comentados alrededor del tercer encuentro.