La WNBA ha trazado una línea definitiva ante el intento de dos exintegrantes de la NBA por ingresar a sus filas. Fuentes ligadas al circuito femenino confirmaron que tanto el pívot de 31 años Enes Kanter Freedom como el alero Royce White han sido declarados inelegibles para formar parte del torneo profesional y presentarse al Draft de la WNBA programado para 2027.
La decisión de la liga marca el desenlace de una controversia que escaló en las últimas semanas en el entorno del baloncesto estadounidense. A principios de agosto, Kanter Freedom y White anunciaron públicamente que se identificaban como mujeres con el objetivo de postularse al próximo reclutamiento, amparándose en que el convenio colectivo (CBA) de la WNBA establece que la competición está reservada únicamente a jugadoras mujeres, pero carece de cláusulas detalladas que especifiquen el sexo asignado al nacer o criterios explícitos sobre identidad de género.
El ambiente de tensión acumulado tuvo su punto más crítico. Durante un partido entre Chicago Sky e Indiana Fever, Kanter Freedom presenció el encuentro a pie de pista vistiendo una camiseta con la leyenda "WOMAN, noun. Adult human female". Tras un intercambio de palabras con la base Natasha Cloud en pleno compromiso, el exjugador fue escoltado fuera del pabellón por el personal de seguridad.
El origen de este choque mediático se remonta a las declaraciones de la jugadora de las Indiana Fever, Sophie Cunningham, quien manifestó públicamente su rechazo a la participación de atletas transgénero en disciplinas femeninas. A partir de ese momento, la postura de la liga y su sindicato de jugadoras (WNBPA) viró hacia la condena explícita de lo que calificaron como "esfuerzos de mala fe" diseñados para usar a la competición como una plataforma de provocación política.
A pesar de las intenciones expresadas por ambos exatletas de desafiar la normativa interna, los altos mandos del baloncesto femenino determinaron que no existen las condiciones legales ni reglamentarias para habilitar su postulación. Con este dictamen, la WNBA reafirma sus parámetros institucionales y pone fin a un episodio que buscaba poner a prueba los estatutos de la liga.