La "Ciudad Esmeralda" se transformó este miércoles en un mar de euforia. Miles de fanáticos inundaron las calles del centro tecnológico de Estados Unidos para recibir a sus héroes: los Seattle Seahawks, flamantes campeones del Super Bowl LX. Entre gritos de "Sea-Hawks" y el estruendo de los "12s", la organización celebró un título que ya es histórico.
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Un homenaje a las raíces y al esfuerzo
El desfile comenzó con una nota emotiva. El primero en tomar el micrófono fue el gerente general, John Schneider, quien no solo celebró el presente, sino que rindió tributo al pasado. Schneider recordó conmovido a todas las personas que colaboraron en la construcción de este campeonato, haciendo una mención especial a aquellos que ya no están físicamente, pero cuyo legado impulsó al equipo hacia la gloria.
La energía subió de tono cuando Schneider lideró a la multitud en un cántico unísono de "¡MVP, MVP!" para Kenneth Walker III, el corredor cuya actuación eléctrica le valió el reconocimiento como el Jugador Más Valioso del Super Bowl LX.
La redención de Sam Darnold
Uno de los momentos más esperados fue el discurso de Sam Darnold. El mariscal de campo, que alcanzó la cima de la NFL con su quinto equipo, no ocultó su emoción al dirigirse a una afición que lo adoptó como uno de los suyos.
"Mucha gente no creía en mí, pero eso no importó porque las personas cercanas a mí sí lo hicieron, y eso los incluye a ustedes", expresó Darnold con la voz entrecortada. "Los aprecio muchísimo. En esa lista de agradecimientos también están Jody Allen, John Schneider y Mike Macdonald. Gracias por la confianza que tuvieron al ficharme el año pasado. Y finalmente, estos jugadores... ellos creyeron en mí. No estaría aquí sin este equipo".
El mantra de los campeones
El entrenador en jefe, Mike Macdonald, mantuvo su filosofía de unidad al reiterar su mantra de toda la temporada: "12 como uno", destacando que la conexión entre la grada y el campo fue la clave del éxito. Por su parte, el receptor Jaxon Smith-Njigba fue breve pero contundente, recordándole al mundo que los Seahawks son, indiscutiblemente, los mejores del planeta.
No faltó el toque de picardía cuando Cooper Kupp, pieza clave en la ofensiva, lanzó una indirecta a sus rivales de Nueva Inglaterra. Citando la icónica frase de la película Good Will Hunting, Kupp preguntó a la multitud: "¿Qué les parecen esas manzanas?", desatando las risas y aplausos de los asistentes.
Un segundo trofeo Lombardi para la historia
Para cerrar el evento, la alcaldesa de Seattle, Katie B. Wilson, destacó el impacto social de esta victoria. "El equipo de los Seahawks de este año unió a todo Seattle con el espíritu más fuerte, ruidoso y sólido que jamás haya visto", afirmó Wilson. "Ayer cumplieron con creces al vencer a los Patriots y traer el segundo Trofeo Lombardi a casa. Ahora, es momento de celebrar".
Con este desfile, Seattle cierra una temporada de ensueño, reafirmándose como una de las potencias más vibrantes de la liga y demostrando que, en la NFL, las segundas oportunidades pueden terminar en lluvia de confeti.
