Lo que pudo ser una de las historias más épicas en la NFL reciente quedó en solo un sueño. El legendario mariscal de campo Drew Brees coqueteó seriamente con la idea de abandonar su retiro. Su objetivo era rescatar a los Broncos de Denver en el Campeonato de la AFC la temporada pasada. Esto ocurrió tras la lamentable lesión de tobillo que marginó al joven titular Bo Nix.
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Un plan a espaldas de Sean Payton
A pocos días de cumplir 47 años, Brees no contactó al entrenador en jefe Sean Payton. En su lugar, el histórico quarterback se comunicó directamente con dos viejos conocidos de la ofensiva. Habló en secreto con Joe Lombardi, coordinador ofensivo, y el asistente Pete Carmichael. La idea era evaluar su incorporación inmediata al equipo de cara a la postemporada.
El plan se mantuvo oculto para Sean Payton hasta el final de la campaña. Según el reporte de Adam Schefter, el entrenador quedó "fascinado y estupefacto" al enterarse del complot. Saber que sus asistentes negociaban con un futuro miembro del Salón de la Fama sin su permiso lo enfureció. Esta grave falta de comunicación interna cambiaría el destino de la franquicia.
El cuerpo dijo "no" en el último minuto
Brees, seleccionado trece veces al Pro Bowl, fue muy sensato con los entrenadores. Les pidió realizar un entrenamiento privado para probar la respuesta física de su brazo. Quería asegurarse de estar en forma antes de tomar la decisión definitiva de firmar. Lamentablemente, durante la sesión de práctica sintió un fuerte dolor en su muñeca de lanzar.
Esa molestia física fue el factor determinante para cancelar el asombroso regreso. Ante la ausencia de Nix y Brees, Denver tuvo que alinear a Jarrett Stidham. El suplente tuvo un inicio prometedor con una serie de touchdown en el primer cuarto. Sin embargo, bajo una intensa nevada, terminó cayendo 10-7 ante los Patriotas de Nueva Inglaterra.
Consecuencias drásticas en Colorado
La dolorosa derrota, sumada a la negociación secreta con Brees, cobró facturas muy altas en Denver. Sean Payton no perdonó la traición de su cuerpo técnico y despidió de inmediato a Joe Lombardi. Esta radical decisión se tomó a los pocos días de la caída en el juego de campeonato. Para reemplazarlo, la gerencia decidió ascender al entrenador de mariscales Davis Webb.
Pete Carmichael tampoco corrió con suerte tras verse involucrado en el escándalo. Salió de la organización y ahora es el coordinador ofensivo de los Buffalo Bills. Así terminó la novela en Denver, mientras que Brees recibió un merecido homenaje en agosto. Fue exaltado al Salón de la Fama tras 20 años de carrera y 80.358 yardas por aire.
El antecedente de veteranos al rescate
El intento de Brees no habría sido un caso único de retornos sorpresivos en la liga. La campaña pasada, Philip Rivers regresó a los Potros de Indianápolis a los 44 años. Lo hizo cuatro años después de su retiro, tras la lesión del tendón de Aquiles de Daniel Jones. Rivers intentó meter al equipo en playoffs, pero perdió sus tres compromisos como titular.