La actriz venezolana, Prakriti Maduro, recordada con especial cariño por su interpretación de Ninfa en “Mi Gorda Bella”, cumple 46 años con una carrera que no solo se ha desarrollado frente a las cámaras, sino también detrás de ellas, como directora, escritora, dramaturga.
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Además de coach de actuación, también trabaja como coordinadora de intimidad en Los Ángeles.
Nacida en Caracas el 14 de septiembre de 1980, Maduro comenzó su recorrido profesional en televisión con “Reina de corazones” y posteriormente encontró a Ninfa, uno de los personajes que marcarían su trayectoria.
Una actriz que dejó huella en la televisión venezolana
Después de Ninfa llegaron numerosos personajes que permitieron descubrir otras facetas de la intérprete. La caraqueña encarnó a Clementina en “Estrambótica Anastasia”, Yenilú en “Voltea pa' que te enamores”, Bella en “Harina de otro costal” y Clarisa en “La viuda joven”.
Su carrera también tomó fuerza en el cine. Fue protagonista de “Habana Eva”, película dirigida por Fina Torres; además participó en producciones como “Tamara”, “La noche de las dos lunas”, “Ni tuyo, ni mía” y “Simón.”
Pero Maduro nunca se limitó a interpretar personajes. Su vínculo con el teatro venezolano la llevó a desempeñarse como dramaturga y directora, mientras que su formación también incluye estudios de Comunicación Social, entrenamiento teatral y una especialización en Los Ángeles.
En 2022 fue seleccionada como Berlinale Talents, reconocimiento que destacó su perfil dentro del panorama cinematográfico internacional.
Su nuevo rol en Los Ángeles
Actualmente, Prakriti está radicada en Los Ángeles y trabaja como Intimacy Coordinator, una profesión encargada de acompañar a actores y equipos de producción durante el rodaje de escenas que incluyen desnudez, contenido sexual simulado, contacto físico u otras situaciones de especial vulnerabilidad.
La venezolana fue formada y certificada por la Intimacy Professionals Association (IPA), con una preparación que abarca aspectos legales, psicológicos y coreográficos relacionados con este tipo de escenas.
Su experiencia como actriz le permite comprender desde dentro las necesidades de los intérpretes y funcionar como un puente entre ellos y la dirección.
En su página profesional señala que durante los últimos dos años ha participado en más de 70 jornadas de rodaje y 20 producciones de formato vertical en Los Ángeles, coordinando escenas con distintos niveles de intimidad.