Durante los años más brillantes de Michael Jackson, hubo una figura inesperada que también captó la atención del mundo y ese fue Bubbles, el chimpancé que acompañó al ‘Rey del Pop’ en giras, eventos y momentos íntimos.
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Décadas después, su historia ha tomado un rumbo muy distinto, lejos de los reflectores y más cerca de su verdadera naturaleza.
Bubbles fue el inseparable compañero de Michael Jackson
Bubbles nació en 1983 y fue adquirido por Jackson cuando apenas era una cría. Rápidamente se convirtió en parte esencial del universo del artista, acompañándolo en giras internacionales, sesiones de grabación e incluso actos públicos.
En el famoso rancho Neverland, su vida era todo menos convencional. Bubbles dormía en una cuna, compartía espacios con Michael e incluso participaba en la dinámica diaria del hogar como si fuera un miembro más de la familia.
Su presencia, excéntrica pero entrañable, terminó convirtiéndolo en uno de los animales más famosos de la cultura pop.
El momento en que todo cambió
Con el paso de los años, Bubbles creció. Y con ello, también llegaron comportamientos propios de su especie que hicieron imposible mantenerlo como mascota doméstica.
A principios de los 2000, el chimpancé comenzó a mostrar actitudes más impredecibles, lo que llevó a tomar la decisión de alejarlo definitivamente del entorno humano para garantizar su bienestar.
Ese cambio marcó el fin de su vida mediática y el inicio de una nueva etapa mucho más acorde a sus necesidades.
Así vive hoy Bubbles a sus 43 años
Actualmente, Bubbles vive en el Center for Great Apes, un santuario ubicado en Florida donde ha pasado casi dos décadas alejado del espectáculo.
Lejos de las cámaras, su rutina es tranquila y estable. Convive con otros chimpancés, explora su entorno, descansa y participa en actividades diseñadas para estimular su mente y su cuerpo.
Entre sus hábitos más curiosos destaca su gusto por la pintura, una actividad que realiza con frecuencia y que forma parte de su enriquecimiento diario.
Cuidadores del santuario lo describen como un animal tranquilo, algo tímido, pero bien adaptado a su entorno, donde por fin puede vivir como lo que es, un chimpancé, no una celebridad.
No obstante, el legado de Michael Jackson continúa presente y su patrimonio sigue cubriendo los gastos de cuidado del chimpancé, manteniendo un vínculo indirecto que perdura con el tiempo.
