El nombre de Julio Urías sigue en los radares del beisbol de las Grandes Ligas, no por una apertura en el montículo, sino por las recientes declaraciones de su agente, Scott Boras. Tras cumplir su segunda suspensión bajo la política de violencia doméstica de la liga, el futuro del lanzador zurdo permanece en un limbo que, según su representante, depende exclusivamente de una decisión personal del jugador.
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El periodista Bill Shaikin reportó que, aunque el sinaloense no ha lanzado de forma profesional desde septiembre de 2023, el mercado mantiene un ojo puesto en su situación. La incertidumbre sobre si volverá a vestir un uniforme de MLB marca la pauta en este inicio de temporada.
Interés en las organizaciones de Grandes Ligas
A pesar del largo periodo de inactividad y los antecedentes legales del serpentinero, Scott Boras aseguró que la demanda por brazos de calidad sigue colocando a Urías como una pieza de interés para diversas gerencias. El agente afirmó que recibe consultas constantes sobre la disponibilidad y el estado del mexicano.
"Los equipos me preguntan por él todo el tiempo", señaló Boras. "Con el mercado de lanzadores actual, Julio podría estar jugando en un minuto". Sin embargo, el representante aclaró que actualmente no tiene la autoridad de su cliente para negociar o solicitar ofertas formales, lo que mantiene cualquier posible contratación en una fase de consulta preliminar.
La decisión final está en manos del lanzador
A sus 29 años, Urías se encuentra en una edad de plenitud física para un lanzador, pero el aspecto mental y la voluntad de retomar su carrera parecen ser los obstáculos principales. Según Boras, el proceso no se trata de falta de oportunidades, sino de que el propio Julio determine si desea reincorporarse a la dinámica del beisbol profesional en este momento.
El pasado mes de enero, se difundieron imágenes del zurdo lanzando con niños en el estado de Chihuahua, México. Fue la primera vez que se le vio realizando actividades relacionadas con el beisbol en público desde su salida de los Dodgers de Los Ángeles. Aquel gesto fue interpretado por algunos sectores como un posible acercamiento, aunque no ha habido un anuncio oficial sobre sus intenciones para el resto de 2026.
La situación de Julio Urías es única en la historia de la MLB, al ser el único jugador suspendido en dos ocasiones bajo la política de violencia doméstica y agresión sexual. Su segunda sanción expiró en julio de 2025, tras una investigación derivada de un incidente ocurrido en septiembre de 2023 en las inmediaciones del BMO Stadium.
En el ámbito legal, Urías llegó a un acuerdo tras ser acusado de cinco cargos menores, de los cuales se declaró "no culpable" en uno, mientras los otros cuatro fueron desestimados. Como parte del proceso, aceptó participar en un programa de tratamiento contra la violencia doméstica de un año de duración, un requisito similar al que cumplió tras su primer incidente en 2019.