A dos décadas de su nacimiento, el Clásico Mundial de Béisbol (WBC) se ha consolidado como el evento cumbre del deporte a nivel internacional. Sin embargo, a pesar de su crecimiento en audiencia y pasión, persiste una interrogante que divide a la comunidad del béisbol: ¿cuál es el momento ideal del calendario para celebrarlo?
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La visión de Mark DeRosa: un torneo de verano
El seleccionador de Estados Unidos, Mark DeRosa, ha puesto sobre la mesa una propuesta que busca eliminar las barreras que impiden la participación plena de las superestrellas. Según DeRosa, trasladar el torneo de los entrenamientos de primavera al mes de julio resolvería gran parte de los problemas logísticos actuales.
"Creo que los jugadores de las Grandes Ligas tienen un deseo genuino de representar a su país", señaló DeRosa antes de la final de este martes contra Venezuela. "Si el torneo se celebrara a mitad de temporada, los jugadores estarían en su mejor forma física y tendríamos que lidiar con muchas menos restricciones y directrices para los lanzadores. No hay duda de que el nivel de compromiso sería aún mayor".
El obstáculo de las restricciones para los lanzadores.
Históricamente, las seis ediciones del Clásico se han disputado en marzo, coincidiendo con la pretemporada de la MLB. Esta sincronización obliga a implementar reglas estrictas para proteger los brazos de los lanzadores, quienes aún no están en condiciones de realizar esfuerzos máximos de manera prolongada.
Actualmente, las normativas exigen descansos obligatorios: un día si se realizan 30 lanzamientos y cuatro días si se superan los 50. Para los mánagers, esto convierte la gestión del bullpen en un rompecabezas constante, priorizando la salud del atleta sobre la estrategia del juego.
El conflicto de intereses con las Grandes Ligas
La presión de los equipos de la MLB es otro factor determinante. Durante esta edición de 2026, varios jugadores de élite quedaron fuera tras no obtener seguros médicos debido a lesiones previas en 2025. Incluso aquellos que participan lo hacen bajo una lupa constante de sus organizaciones.
Un ejemplo claro fue la incertidumbre rodeando al cerrador Mason Miller, cuya disponibilidad para la final dependió de consultas directas con los Padres de San Diego. De igual forma, el gerente venezolano Omar López reveló que diversos clubes solicitaron no utilizar en la final a lanzadores que ya habían tenido acción en la semifinal contra Italia.
"Intentas honrar a los clubes de origen y garantizar que estos jugadores regresen sanos", explicó DeRosa. "Pero cuando te pones el uniforme de tu país y llenas un estadio, esa precaución a veces choca con la pasión competitiva. En julio, con los jugadores ya en ritmo de juego, muchas de estas negativas desaparecerían".
El horizonte de 2028 y el crecimiento global.
Organizar el Clásico en julio implicaría un sacrificio sin precedentes: la interrupción de la temporada regular de la MLB durante al menos dos semanas. Aunque la liga ya ha mostrado disposición a detenerse brevemente para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, un torneo de 20 equipos como el WBC requiere una logística mucho más robusta.
A pesar de los retos, DeRosa confía en que el torneo ha alcanzado un punto de no retorno en cuanto a relevancia cultural, especialmente en Estados Unidos. El técnico de 51 años, quien participó como jugador en 2009 y mánager en 2023, destaca que la intensidad mostrada por países latinoamericanos y Japón ha obligado a la potencia norteamericana a elevar su nivel de compromiso. "Hay algo muy poderoso en jugar para tu país", concluyó, subrayando que el cambio de fecha podría ser el último paso para convertir al Clásico en el evento deportivo más importante del año.